Real Madrid Castilla y Arenas empataron 3-3 este domingo en el Alfredo di Stéfano, en un partido que se rompió y se volvió a cerrar varias veces antes de acabar con un gol de César Palacios en el minuto 95. Arenas llegó a mandar por dos goles antes del descanso, el Castilla igualó en cinco minutos y, cuando parecía que el encuentro estaba resuelto para los vizcaínos, Bazaga transformó un penalti ya con el tiempo cumplido para poner el 2-3. Palacios salvó un punto en la última acción.
Marcos Fernández firmó el primer tanto de Arenas y asistió en el segundo, obra de Hidalgo, en una primera mitad que dejó al Castilla contra las cuerdas. Después del encuentro, Fernández lamentó que la victoria se escapara porque los tres goles locales llegaron en el descuento, aunque subrayó que el grupo sigue demostrando que es muy válido para la categoría y que lo hecho hasta ahora no es casualidad. El empate dejó un partido de tres goles, ida y vuelta constante y una definición que llegó cuando ya casi no quedaba nada por jugar.
Jon Erice, que vio cómo su equipo se marchaba del estadio con un punto en lugar de tres, dijo que habían tenido el triunfo en la mano y que lo perdieron en una acción que regalaron: la falta, la salida del portero y el balón que el defensor dejó para Palacios. También consideró que el reparto de puntos fue justo para ambos porque el Castilla tampoco merecía caer. Tras el encuentro, añadió que un empate puede leerse de muchas formas, pero que en Arenas le daban mucho valor.
La perspectiva de Erice estuvo marcada además por el viaje. Explicó que la expedición salió de Getxo a eso de las diez y pico de la mañana, se encontró con un atasco en Somosierra y llegó casi a las cuatro de la tarde, a poco más de una hora del inicio del partido. Con la temporada ya muy cerca de terminar, Arenas mantiene una nota alta en sus objetivos y ya había mostrado antes esa competitividad frente a otro rival fuerte del grupo. En ese contexto, el punto en el campo del real madrid castilla club de fútbol pesa más que un simple empate: confirma que el equipo sabe competir incluso cuando el guion parece habérsele escapado de las manos.

