José Juan Romero ha entrado en la lista de opciones que el nuevo director deportivo del Espanyol, Monchi, baraja para el banquillo, en un movimiento que llega mientras Manolo González no está definitivamente descartado para la próxima temporada. El técnico de Ceuta, sin experiencia en Primera División, aparece así en el radar perico en una semana marcada por el repunte del equipo catalán tras su victoria por 2-0 ante el Athletic Club.
La información llega en un momento en el que el futuro de González sigue atado a una condición clara: si el Espanyol se mantiene en Primera, su renovación se produciría de forma automática. Pero el nombre de Romero ya forma parte del debate interno, y no es un candidato cualquiera. Nacido en Gerena, Sevilla, el 22 de noviembre de 1974, acumula ocho ascensos en las dos últimas décadas y ha construido su reputación a base de campañas de subida con Gerena, Ceuta y Eldense.
En Ceuta, Romero vive una temporada de alto voltaje deportivo. El equipo suma 55 puntos a falta de tres jornadas y ya logró el ascenso a Segunda A en el curso del salto de categoría, con Marcos Fernández, delantero cedido por el Espanyol, como uno de los nombres propios gracias a sus 13 goles. Su trabajo no ha pasado inadvertido ni en el club ni fuera de él, hasta el punto de que Luhay Hamido ha dejado abierta la puerta a un acuerdo si llega una llamada desde la máxima categoría.
“El equipo que le quiera no va a tener ningún problema con el Ceuta para llegar a un acuerdo y poder entrenar en Primera”, dijo Hamido esta semana, en una frase que resume la disposición del club ceutí a negociar si el interés se concreta. Ese margen existe pese a que Romero tiene todavía un año más de contrato y a que Ceuta ya ha iniciado trámites para renovarlo más allá de 2027. Su cláusula de salida es dual: 3 millones de euros para clubes de Primera y 2 millones para equipos de Segunda, aunque Hamido admite que la cifra es, en líneas generales, negociable.
El propio Romero ha seguido alimentando su perfil con el tipo de ironía que acompaña a los entrenadores que han ganado peso en los banquillos menores. En Gerena llegó a ser llamado “El Guardiola de Gerena”, una etiqueta que él mismo devolvió con humor: “Más bien, Guardiola es el Romero de Manchester”. La comparación puede ser una broma, pero los números no lo son. Ocho ascensos, un ascenso reciente con Ceuta como campeón de grupo y una trayectoria hecha de resultados sostienen ahora su nombre en la agenda de un Espanyol que busca una salida estable sin renunciar a la continuidad de González si la tabla termina favoreciéndolo.
La incógnita ya no es si Romero ha ganado peso como técnico, sino si el Espanyol decide dar el paso por un entrenador que ha levantado proyectos en varias categorías, pero que aún no ha dirigido en Primera. Esa es la frontera que separa el interés del fichaje y la que, a estas alturas, decidirá si su nombre se queda en la lista o termina sentándose en un banquillo de máximo nivel.

