Elma Saiz salió este martes en defensa de José Luis Rodríguez Zapatero en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, apenas unas horas después de que la Audiencia Nacional le imputara en el caso Plus Ultra. La ministra sostuvo que el origen de la investigación era una denuncia de Manos Limpias y no corrigió esa afirmación cuando los periodistas en Moncloa le recordaron dos veces que las diligencias habían arrancado en la Fiscalía Anticorrupción.
La escena dejó a Saiz en una posición incómoda: habló de colaboración con la justicia y de respeto a la presunción de inocencia mientras insistía en que el expediente nacía de una organización ultra. También dijo que sentía afecto por Zapatero y lo contrapuso a la hostilidad de la derecha, a la que atribuyó una animadversión política desde que el expresidente ganó unas elecciones tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en una sorpresa procedimental que cambió el país.
Sus palabras tuvieron peso porque fueron la primera reacción pública del Gobierno tras la imputación. El caso coloca a Zapatero ante una posible pena de hasta 19 años de prisión por presuntos delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y falsedad documental. Según la causa, el delito de organización criminal puede conllevar hasta ocho años, el blanqueo seis, el tráfico de influencias dos y la falsificación de documentos tres.
El juez José Luis Calama considera a Zapatero el líder de un entramado organizado y estructurado de supuesto tráfico de influencias. La investigación sostiene que el expresidente pudo haber recibido casi dos millones de euros a cambio de influir para que Plus Ultra obtuviera un rescate público de 53 millones de euros a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas de la SEPI. Saiz, en cambio, enmarcó ese apoyo como préstamos dados a las aerolíneas en un momento complicado, dijo que sirvieron para salvar empresas y empleos y defendió que se hicieron procedimientos similares en países del entorno.
La ministra también se apoyó en la trayectoria política de Zapatero para reforzar su defensa. Lo describió como el presidente que, durante dos legislaturas, impulsó la mayor transformación social de España, con avances en derechos y justicia social, y afirmó que bajo su liderazgo se logró derrotar a ETA. En ese mismo mensaje pidió tranquilidad, confianza, prudencia y respeto a la justicia, una fórmula que intentó cerrar filas en torno al expresidente sin entrar en el fondo de las acusaciones.
Pero la fricción quedó a la vista en la sala de Moncloa. Cuando le señalaron dos veces que el origen de la investigación estaba en la Fiscalía Anticorrupción, Saiz mantuvo su versión y siguió adelante. Esa negativa a rectificar, en el momento en que la Audiencia Nacional ya había imputado a Zapatero, convirtió una defensa política en un problema de precisión institucional. El siguiente paso será el avance judicial de una causa que, por ahora, enfrenta la protección pública del exlíder socialista con unas acusaciones de alto voltaje penal.

