David Uclés Aguilera nació en Almería capital el 25 de diciembre de 1968, pero su infancia y primera adolescencia discurrieron en La Línea de la Concepción, en la provincia de Cádiz. Su familia salió de Almería en los años 70 por la crisis del sector de la construcción y por las necesidades económicas de sus padres. Allí estudió primaria y secundaria en el Colegio Salesiano, antes de volver ya de adolescente a la capital almeriense para cursar COU en el Instituto Celia Viñas.
Hoy está casado y tiene dos hijos. Uno de ellos tiene 29 años y ha terminado Medicina; el otro tiene 21 y sigue estudiando. Esa vida familiar acompaña una carrera que arrancó pronto y que, vista en conjunto, explica bien la mezcla de oficio, oportunidad y persistencia que ha marcado su recorrido profesional en Almería.
Uclés formó parte de la primera promoción de Económicas y Empresariales en Almería. Sus títulos, sin embargo, todavía salían entonces con el sello de la Universidad de Granada, porque la Universidad de Almería empezó a expedirlos unos meses más tarde. Tras acabar la diplomatura trabajó cinco meses en el departamento de administración de Almacenes Escamez. Después llegó un giro que él mismo resume como una oportunidad inesperada: un antiguo profesor, Jerónimo Molina, lo encontró para una plaza de becario.
“Tuve un golpe de suerte que me vino a ver en forma de un antiguo profesor que buscaba becarios”, ha recordado. Ese profesor, al que define como “una persona a la que admiro por su desarrollada capacidad de análisis”, acabó siendo una pieza decisiva en su carrera. Uclés se incorporó al equipo de investigación de la desaparecida Fundación para la Investigación Agraria de la Provincia de Almería, FIAPA, con una beca desde 1989, y más tarde pasó a trabajar como empleado en la plantilla de la Cámara de Comercio.
La crisis económica de 1993 le dejó fuera de la empresa. Pasó cuatro meses en paro. “Me vi en el paro durante cuatro meses. Me sirvió para reflexionar y pensar: si no encuentro a nadie que me contrate, pues me contrato yo a mí mismo”, ha dicho. A partir de ahí se dio de alta como autónomo y empezó a trabajar como economista. También propuso a la Cámara organizar la formación a cambio de generar beneficios, y la idea salió adelante. “Sabía que la cámara tenía que adaptar una parte de su presupuesto a la formación, así que les propuse organizar la formación a cambio de generar beneficios, y estuvieron de acuerdo”, explicó después.
El salto no quedó ahí. Uclés dio clase de Economía en la Universidad de Almería y, con amigos, puso en marcha la consultora Qualitas Consultor de Empresas. “La monté con unos amigos y tuvimos la oportunidad de participar en algunos proyectos verdaderamente interesantes”, ha señalado. Entre ellos estuvo el estudio de mercado del Parque Empresarial, después llamado PITA, además del estudio de viabilidad de Agrobio y otro sobre la rentabilidad de los estudios de cine en la provincia.
En 1998, la Cámara de Comercio volvió a llamarlo para dirigir su servicio de estudios. Aquel regreso cerraba un círculo que había empezado con una beca, siguió con una salida forzada por la crisis y terminó consolidando a Uclés como uno de los perfiles más versátiles de la economía almeriense. Jerónimo Molina dejó después ese puesto para dirigir el Instituto de Estudios de Cajamar, pero para Uclés su nombre quedó unido al origen de su carrera: el profesor que vio algo distinto en un examen y le abrió la puerta que cambiaría todo.
