El Consejo de Ministros aprobó este 19 de mayo de 2026 una nueva edición de Cine Sénior y dio un año más de vida al programa que permite a las personas de 65 años o más ir al cine los martes por 2 euros. La prórroga cubrirá de julio de 2026 a junio de 2027 y vuelve a situar al subsidio como una de las principales apuestas públicas para sostener la asistencia de público mayor a las salas españolas.
La dotación será de 11,5 millones de euros, dinero destinado a subvencionar a los cines que participan en el programa. En total, Cine Sénior llegará a 397 locales de exhibición en toda España, con más de 2.900 pantallas. El acceso mantiene una condición clara: solo podrán beneficiarse quienes tengan 65 años o más, residencia legal en España y acrediten su edad con un documento. El precio reducido no podrá acumularse con otros descuentos ni bonificaciones.
El anuncio llega tras un ciclo de cifras que el Ministerio de Cultura considera sólidas. En la segunda edición, celebrada entre mayo y diciembre de 2024, 1.689.115 espectadores sénior acudieron a las salas, 764.391 más que en 2023, lo que supuso un aumento del 83 por ciento. También llega después de que la edición en marcha se haya convertido por primera vez en una experiencia de 12 meses completos: durante las primeras 28 semanas de la tercera edición se alcanzaron 1.579.923 espectadores.
Esa continuidad explica por qué el programa vuelve a renovarse casi sin pausa. La tercera edición arrancó en junio de 2025 con un presupuesto inicial de 8,5 millones de euros y en febrero de 2026 recibió otros 3 millones para aguantar hasta finales de junio. El nuevo presupuesto de 11,5 millones coincide ahora con la cifra de la tercera edición y queda por debajo de los 12 millones empleados en la segunda, aunque por encima de los 10 millones de la primera convocatoria.
La señal política también fue adelantada dos días antes del acuerdo. Durante su visita al Festival de Cannes, el 17 de mayo de 2026, Ernest Urtasun dijo que el programa estaba "está funcionando muy bien" y subrayó que genera "mucha actividad". Su valoración encaja con un plan que el propio Gobierno presenta como una herramienta para llenar butacas entre semana y dar oxígeno a una red de cines que, en muchos casos, depende de mantener un flujo constante de público.
En la práctica, Cine Sénior funciona como un incentivo directo para que los mayores de 65 años sigan yendo al cine los martes, pero también como una ayuda pública a la exhibición. La tensión está en que el programa necesita financiación anual para sostener un hábito de consumo que no se recupera solo, y en que cada prórroga obliga a medir si el gasto público sigue justificándose con asistencia real. Por ahora, las cifras le dan argumentos al Ministerio: más espectadores, más meses de actividad y una red amplia de salas adheridas.
La cuestión que queda despejada es si Cine Sénior seguirá o no en 2026 y 2027: sí, seguirá. Y lo hará con el mismo precio de 2 euros, con más de 2.900 pantallas disponibles y con la intención explícita de mantener dentro de las salas a un público que ya ha demostrado que responde cuando la entrada vuelve a ser asequible.

