Lectura: Alberto Núñez Feijóo abre la campaña del cambio tras el golpe en Andalucía

Alberto Núñez Feijóo abre la campaña del cambio tras el golpe en Andalucía

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anunció este lunes que el Partido Popular empieza de facto la campaña para lograr un cambio en España, un movimiento que llega un día después de que perdiera la mayoría absoluta en Andalucía el 17 de mayo de 2026. El mensaje del líder popular, lanzado tras una reunión de la en Madrid, convirtió la aritmética autonómica en munición política para el tramo que viene.

Feijóo trató de presentar esa ofensiva como una apelación al voto amplio y no como un cierre de filas. “No buscamos adhesiones inquebrantables, no queremos un país sumiso ni de bandos”, dijo. Añadió después: “Tenemos ideologías y principios, pero no gobernamos desde una trinchera”. El dirigente del PP también elevó el tono contra con una frase que marcó el mensaje del día: “Sánchez sí que da miedo”. Frente a eso, defendió que “Que el PP gobierne no da miedo, da confianza”.

La lectura política de ese giro se entiende mejor por lo que ha ocurrido en las últimas cuatro citas autonómicas. El artículo sitúa el patrón en Extremadura, Aragón, Castilla y León y ahora Andalucía: en esos territorios, el PP no ha podido gobernar sin pactar con Vox o sin depender de su abstención. Esa secuencia ha obligado a Feijóo a caminar entre dos mensajes difíciles de compatibilizar: pedir respaldo suficiente para gobernar solo y, al mismo tiempo, no romper del todo con un partido que ha sido decisivo para sostener a los populares en varias plazas.

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Moreno Bonilla había dado antes de entrar en Génova su propia interpretación del resultado andaluz. “El resultado [de las elecciones] es suficientemente contundente y lo sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces han decidido, que es gobernar en solitario”, dijo. Pero esa salida choca con la posición de Vox, que no quiere apoyar a un presidente del PP en Andalucía salvo que se acepten sus ideas sobre “prioridad nacional”. Esa exigencia va en dirección contraria a lo que Vox ha hecho en Aragón y Extremadura, y deja a Andalucía como el nuevo escenario donde el PP intenta sostener una victoria que, sin socios, no tiene garantía de convertirse en gobierno estable.

Feijóo lleva de hecho haciendo campaña durante toda la legislatura, pero el anuncio de este lunes da nombre a una estrategia que hasta ahora se movía sin cartel. La cuestión que queda abierta no es si el PP quiere pelear por La Moncloa, sino si puede hacerlo vendiendo una promesa de autonomía política mientras depende, una y otra vez, de los votos o la abstención de Vox para mandar en las comunidades donde ya ha ganado.

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