Bizum cumple 10 años y se prepara para el cambio más grande de su historia: entrar por fin en las tiendas físicas. El sistema, creado por los bancos españoles para enviar pequeñas cantidades entre particulares desde el móvil, amplió después sus usos al pago de impuestos y a las compras por internet, y ahora da el salto al mostrador.
En Castellón, ese salto ha llegado envuelto en dudas. Los comercios consultados dicen que no saben aún cómo funcionará exactamente el nuevo pago ni qué comisiones les cobrarán los bancos. Teresa Esteve, al frente de Confecomerç Castelló, aseguró que la patronal no había recibido ni una sola consulta sobre el cambio: “no nos ha llegado ninguna consulta sobre este tema”. También dijo que los dueños de los negocios desconocen las nuevas funciones y que las entidades financieras con las que trabajan no les han dado explicaciones.
La novedad no es menor para un sector que lleva años moviéndose entre el datáfono, el efectivo y soluciones improvisadas. Algunos establecimientos ya venían cobrando por Bizum al facilitar un número de móvil al cliente, una fórmula útil pero limitada y poco homogénea. El nuevo sistema quiere ordenar ese terreno y funcionará a través de una aplicación independiente, parecida a Google Pay o Apple Pay, en lugar de apoyarse en el terminal de tarjetas como ocurre con los pagos contactless.
La fecha prevista para su estreno era el 18 de mayo, pero la puesta en marcha parecía más probable a partir del 1 de junio. Y no llegará de golpe. El servicio se activará de forma gradual, de modo que no todas las entidades financieras lo tendrán disponible al mismo tiempo. En la práctica, eso deja al comercio en una especie de espera a dos velocidades: unos bancos lo abrirán antes y otros tardarán más en sumarse.
Ese desfase explica parte de la cautela entre los pequeños negocios. Bizum aplicará comisiones a las empresas, aunque serán inferiores a las del sistema actual de cobro con tarjeta. Esteve dijo que la fórmula sería bienvenida si reduce costes y acelera los pagos: “Si al comercio le cuesta menos dinero y hay una agilidad en los pagos, bienvenido sea este servicio”. Pero también recordó otro problema que el sector arrastra desde hace años: “Los mayores apenas lo usan”. Para ella, Bizum es también un ejemplo de la brecha digital, porque buena parte de los consumidores de más edad sigue lejos de estas herramientas.
El nuevo movimiento de Bizum también apunta a un tipo de negocio muy concreto: el que no acepta tarjetas porque pagar el datáfono y las comisiones por operación recorta demasiado el margen. Esa es una de las razones por las que el servicio puede interesar a servicios, comercios pequeños y establecimientos que hoy operan al filo de la rentabilidad. En ese grupo encaja, por ejemplo, el Mesón de la Vila, en Forcall. Su responsable, Fran Segura, explicó que allí prefieren el efectivo o permitir el pago por Bizum con un número de móvil. Esa opción, dijo, está limitada a 60 operaciones recibidas al mes. “Es una opción que está limitada a 60 operaciones recibidas al mes, que a nosotros ya nos va bien, por lo que pensamos seguir como ahora”, señaló. Su negocio, añadió, no prevé cambiar de momento.
En las grandes superficies, sin embargo, el impacto inmediato parece mucho menor. La asociación Asucova dijo que no había recibido avisos de demanda para esta nueva forma de cobro entre los supermercados de la Comunitat Valenciana. La razón es simple: todos cuentan con datáfonos en el 100% de las cajas. Para ese tipo de comercio, el nuevo pago podría servir más como apoyo para servicios o tiendas pequeñas que para modificar la operativa diaria.
La combinación de un despliegue gradual, bancos que no llegarán todos a la vez y un comercio que todavía no tiene claro el funcionamiento deja una conclusión nítida: Bizum entra en las tiendas con ambición, pero no con la misma velocidad con la que nació en los móviles. Su éxito dependerá menos del anuncio que de si logra convencer a quienes hoy miran la novedad con prudencia, o directamente con desconfianza.

