Bizum empieza a dejar de ser solo la app con la que se devuelve una comida o se salda una deuda entre amigos. Francisco Lago lo ha definido como una herramienta empresarial más, capaz de funcionar en las tiendas como alternativa al dinero físico o la tarjeta de crédito.
La idea no es menor. El sistema, que ya era común entre amigos, familiares, compañeros de trabajo e incluso desconocidos para mover dinero con un número de teléfono, ahora se presenta como una forma de cobro para comercios. Lago dijo que Bizum ya se había usado sobre todo en ferias de artesanía y eventos similares porque no hace falta un TPV. Para el comprador, el pago es instantáneo y sencillo.
En palabras de Lago, Bizum se ha convertido en una alternativa al dinero físico o la tarjeta de crédito. Añadió que, frente a otros medios de pago, aporta trazabilidad porque siempre queda registrada la fecha y la hora de la operación. También defendió que es más seguro porque solo hay que dar el número de teléfono y porque cumple todas las normativas de seguridad europea.
El movimiento llega en un momento en el que el sistema empieza a salir de su uso más conocido entre particulares y a entrar en el terreno de las ventas. Esa transición abre una vía nueva para pequeños negocios y comercios que buscan cobrar sin depender siempre del datáfono, en línea con el impulso que recoge Pago en tiendas: Bizum prepara su mayor salto en 10 años.
Lago también quiso despejar una duda clave para cualquier vendedor: usar Bizum para cobrar no implica pagar tasas nuevas ni ningún impuesto. Pero sí advirtió que los ingresos mensuales recibidos por Bizum deben comunicarse a Hacienda y que conviene distinguir con claridad entre las operaciones personales y las empresariales. De lo contrario, dijo, aparecerá en esa comunicación mensual lo que se vendió junto al café que pagó un amigo.
La parte práctica tampoco parece complicada. Según Lago, activarlo a través del banco es tan fácil como acudir a la entidad financiera y pedirlo. A partir de ahí, las condiciones pueden variar entre bancos. Algunos pueden usar Bizum como gancho para atraer o retener clientes y ofrecer bonificaciones en otros productos u otras promociones. También explican si trabajan con un TPV virtual, una pasarela de pago en una web o un código QR en el mostrador.
Ahí está la otra cara de la moneda. Bizum puede presentarse como una solución rápida y barata para el comercio, pero su adopción ya no depende solo de la tecnología. Depende también de cómo cada banco la empaquete y de que el vendedor sepa separar lo que cobra por negocio de lo que recibe en su vida personal. Para Lago, el mensaje es claro: no se cobra nada por usarlo, pero sí exige orden.

