Pedro Almodóvar salió del estreno de Amarga Navidad en Cannes con una ovación de unos nueve minutos y con una noticia que mira más lejos que esa noche: rodará su próxima película en la primavera de 2027. El cineasta llegó al festival con el guion siguiente ya escrito y con una frase que sonó a balance, pero no a despedida: «No me despido».
La recepción en la gala confirmó que Cannes sigue siendo uno de sus territorios más fieles. Almodóvar dijo que ha llevado siete películas al certamen y que nunca ha encontrado un público tan cálido como el de allí. También adelantó que a finales de año publicará una novela, una señal de actividad que desmiente cualquier lectura de retirada y coloca su agenda creativa más allá del cine.
Ese anuncio pesa porque llega en medio de la presentación de Amarga Navidad, una película de Almodóvar que él mismo situó en el terreno de la crisis moral y la parálisis creativa. En la rueda de prensa explicó que se identificó con el personaje porque, a diferencia de Dolor y gloria, aquí el dolor no es físico sino moral. «Estoy harto de mí mismo. Estoy buscando alguien con quien escribir, que me traiga nuevos mundos», dijo, al dejar claro que su próxima etapa también busca otra energía de trabajo.
El propio director convirtió la comparecencia en algo más amplio que una defensa de la película. Dijo que no quiere llegar a Cannes como favorito, recordó que le ocurrió con Todo sobre mi madre y Volver, y sostuvo que es más excitante competir sin ese peso. A la vez, alertó sobre el clima político y de libertad de expresión que, a su juicio, empeora en Europa y fuera de ella.
Almodóvar fue más lejos al reclamar que los países europeos actúen como escudo frente a «monstruos como Trump, Netanyahu y Putin». Afirmó que el silencio y el miedo son síntomas de una democracia debilitada y defendió que el creador debe hablar sin rodeos. En Cannes, donde la ovación de la gala todavía pesaba en el aire, su mensaje dejó claro que no sólo piensa en la próxima película: piensa también en el lugar que debe ocupar la voz pública del cine.
La suma de las dos noticias —su próximo rodaje en 2027 y la publicación de una novela a final de año— dibuja a un Almodóvar que no cierra etapa. Cannes le ofreció una despedida emocional que él mismo rechazó convertir en final. Y, por lo que dijo ante los periodistas, la siguiente cita con su obra ya está escrita.

