Lectura: Juan Del Val Y Nuria Roca estrenan refugio en Candeleda tras una gran reforma

Juan Del Val Y Nuria Roca estrenan refugio en Candeleda tras una gran reforma

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ha abierto las puertas de su nueva casa en la Sierra de Gredos, en Candeleda, Ávila, y la describe sin rodeos como un refugio para desconectar con y sus hijos. La presentadora dice que el inmueble, a apenas dos horas de la capital, se ha convertido ya en su lugar favorito del mundo y resume el proyecto con una frase que deja poco margen a la duda: es una casa pensada para vivirla y para pasar mucho tiempo en ella.

Roca explicó que la vivienda fue en su día propiedad del periodista y que, tras una remodelación integral, apenas queda rastro de la construcción original más allá de la estructura. La pareja, dijo, invirtió en esta casa el dinero del que ganó Del Val en octubre de 2024. El resultado, según su propio relato, es una casa con cinco dormitorios y seis cuartos de baño, un salón enorme dividido en dos espacios y una mezcla de estilo rústico y diseño completamente vanguardista.

La presentadora, de 54 años, insistió en que la casa combina comodidad y carácter. En su descripción aparecen una cocina con encimera de y electrodomésticos , una bañera grande en el dormitorio principal y piezas recuperadas que marcan personalidad, como unos durmientes de tren convertidos en mesa de televisión y una cama africana antigua reutilizada como mesa de centro. También señaló que hay reminiscencias de los años 70, un detalle que, lejos de romper la armonía, encaja con el aire de la reforma.

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La vivienda está organizada en torno a un gran salón, tres habitaciones pequeñas, una habitación de invitados más amplia y un dormitorio principal todavía mayor, además de los cuartos de baño repartidos por la casa. Roca destacó el trabajo de , a quien atribuyó la transformación del inmueble, y subrayó que la casa conserva un toque rústico pese a su planteamiento contemporáneo. Para ella, no hay competencia posible entre un jacuzzi y una bañera integrada en la estética del dormitorio: dijo que no le gustan los jacuzzis y que una bañera así le parece maravillosa.

El relato de Roca también dejó una pista sobre el momento vital de la pareja. Tras 25 años de matrimonio, dijo que quizá vuelvan a casarse porque no celebraron sus bodas de plata, y resumió su relación con una naturalidad poco habitual en este tipo de presentaciones: se entienden bien, se admiran y se gustan. Esa complicidad da sentido al proyecto: no se trata solo de una segunda residencia, sino de un espacio donde la familia quiere pasar mucho tiempo y que, en este momento, ocupa el centro de su vida doméstica.

La clave de la historia no es solo la casa, sino lo que representa. La reforma fue total, el dinero del Premio Planeta se volcó en ella y la pareja ha convertido una propiedad ya existente en un refugio a medida, a poca distancia de Madrid y en pleno paisaje de Gredos. Lo que queda por ver es si esa voluntad de volver a casarse se convierte en celebración real o si la casa, por ahora, basta como declaración de intenciones.

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