Fernando Portillo cree que todavía queda mucho por discutir en la investigación sobre la presunta implicación de José Luis Rodríguez Zapatero en el rescate de Plus Ultra. En una entrevista en El Cascabel, en TRECE, el analista jurídico sostuvo que el auto del juez Calama sitúa al expresidente como el vértice de una estructura organizada y abre un escenario en el que la defensa puede intentar ganar tiempo y debilitar la causa con objeciones formales.
Portillo recordó que la investigación lleva abierta más de un año y que el sumario sigue acumulando piezas por revisar: sociedades utilizadas como intermediarias, testaferros y una masa importante de contabilidad pendiente de examen. En ese contexto, Zapatero está citado a declarar el 2 de junio, una fecha que puede marcar el rumbo inmediato del procedimiento, porque cuando una persona investigada presta declaración el juzgado puede adoptar decisiones sobre su situación personal.
El peso del caso no está solo en lo que se investiga, sino en cómo puede defenderse. Portillo advirtió que la estrategia de la defensa podría pasar por buscar errores o cuestiones de forma para poner en jaque la investigación, especialmente si logra discutir la validez de alguna de las pruebas ya incorporadas. Una de las líneas que mencionó sería cuestionar el material obtenido mediante cooperación con una agencia de seguridad de Estados Unidos, que facilitó mensajes de un teléfono, aunque subrayó que esa colaboración se desarrolla bajo control judicial.
La clave jurídica, según su análisis, no exige necesariamente que haya un cargo público implicado para que exista tráfico de influencias. También apuntó que el propio auto recoge una posible complicidad en el otro lado para facilitar una resolución favorable a la aerolínea. De acuerdo con las indicaciones del juzgado, Plus Ultra no habría cumplido los requisitos para recibir el rescate aprobado por el Consejo de Ministros, lo que refuerza la idea de que el caso gira tanto sobre la forma en que se articuló la ayuda como sobre quién intervino para lograrla.
Portillo también dejó una lectura prudente sobre el riesgo de fuga y de destrucción de pruebas. En su opinión, ese peligro sería difícil de sostener ahora en el caso de Zapatero, al tratarse de una figura pública con arraigo en España, y recordó además que el despacho profesional ya había sido registrado para asegurar evidencias. Frente a eso, el expresidente ha negado cualquier intervención y ha dicho que jamás hizo gestiones ante ninguna administración pública ni sector público en relación con el rescate de la aerolínea.
El procedimiento entra así en una fase más delicada que espectral: la del contraste entre el contenido del auto y la capacidad de la defensa para desactivar el caso por la vía procesal. Portillo lo resumió con una frase que deja poco margen para pensar que el pulso haya terminado: todavía queda mucho partido.

