Arturo Pérez-Reverte volvió a colocar a José Luis Rodríguez Zapatero en el centro de la conversación política en X después de que se conociera su imputación. Lo hizo con una respuesta breve, casi seca, a un usuario que había recuperado un mensaje suyo de julio de 2024: «Solo sentido común».
La frase cerró una secuencia que arrancó cuando Manuel Lorenzo Ramón rescató aquel tuit en el que el escritor decía que, si aún fuera reportero, dedicaría «una temporada a investigar a fondo el papel que el omnipresente Rodríguez Zapatero hace y lleva haciendo desde hace mucho tiempo en Venezuela». En ese mismo mensaje añadía: «Pero solo soy uno que escribe novelas. Que de eso se ocupen otros».
El detalle que dio peso a la reacción fue precisamente ese: Pérez-Reverte no improvisó una lectura nueva tras la noticia, sino que volvió sobre una advertencia que ya había dejado por escrito en 2024. Cuando otro usuario le reprochó la afirmación, el novelista contestó: «Repase, repase. Y luego discúlpese por afirmar semejante chorrada».
Zapatero, en todo caso, nunca ha sido de su gusto. Y la discusión de estas horas llegó además con otro elemento en la misma red: Manuel Lorenzo Ramón remató su mensaje con una ironía —«Este hombre además de biblioteca tiene una bola de cristal. ¿O es solo sentido común?»—, a la que Pérez-Reverte respondió con un escueto «Solo sentido común». La frase, en este contexto, funciona menos como una boutade que como una forma de decir que no hacía falta adivinar demasiado para imaginar que su viejo apunte volvería a circular en cuanto la imputación se hiciera pública.
La coincidencia con el ruido político amplificó el intercambio. Unos días antes, Alberto Núñez Feijóo había aparecido en un vídeo preguntando cómo podía haber hecho el «vaticinio» de que sería investigado, y la reacción se había desbordado ya por otros flancos: Óscar Puente respondió a ese vídeo, Jordi Évole citó a José María Aznar, Rafael Narbona publicó un microrrelato con críticas dirigidas a Isabel Díaz Ayuso y Gabriel Rufián repitió su reproche al PP al decir que pensaba «lo mismo hoy que entonces».
Lo que deja esta secuencia es claro: la imputación de Zapatero no solo reabrió un frente político, sino también una vieja lectura sobre el expresidente que Pérez-Reverte ya había puesto negro sobre blanco en 2024. Su respuesta de hoy no abre un debate nuevo; confirma que, para él, aquel apunte no fue una ocurrencia y que, una vez conocida la noticia, seguía teniendo la misma explicación de entonces: sentido común.

