Ronald Araujo contó en La Revuelta, el programa que presenta David Broncano en La 1, que la pausa que pidió al Barcelona por salud mental le cambió la vida. El central uruguayo apareció como invitado en el Teatro Príncipe Gran Vía, en Madrid, y explicó que necesitó apartarse un mes después de la expulsión y las críticas de la afición en un partido de Liga de Campeones frente al Chelsea.
Araujo dijo que después de ese encuentro sufrió episodios de ansiedad y que el tiempo lejos del club le ayudó a recomponerse. Durante ese paréntesis viajó a Tel Aviv, una decisión que, según contó, marcó un antes y un después. “Es algo que sigue siendo tabú, pero ahora me siento bien, fue una decisión que me cambió la vida. He vuelto a ser el Ronald de antes, no me sentía yo como jugador. Exploté y pedí ayuda a los profesionales”, afirmó en el programa.
El defensa añadió que llevaba “un año y medio” sin encontrarse bien y que también lo notaba en casa, con su familia y sus hijas. Dijo que el apoyo profesional le ayudó a expresarse con sus seres queridos y a sanar asuntos que arrastraba desde hacía tiempo. Su testimonio puso en el centro una cuestión que el fútbol suele esconder: la presión mental no se detiene en el césped y, en su caso, acabó obligándolo a parar para seguir adelante.
Broncano le dio pie además para repasar su recorrido desde Uruguay. Araujo recordó que con 16 años seguía en Rivera, estudiando y jugando al fútbol amateur, mientras su padre trabajaba en la foresta y su madre limpiaba casas. Con 17 años probó suerte en la capital, pasó seis meses en el filial de Rentistas en la Segunda División uruguaya y después se marchó a Boston River, antes de que Barcelona se fijara en él. Contó incluso que un jueves, a las 7 de la mañana, estaba durmiendo en casa cuando su agente le avisó de que en dos días se iban a Europa, con la opción de elegir entre el filial azulgrana o un equipo más modesto de Primera o Segunda en España.
Su relato llega en una temporada en la que el Barcelona ha alternado tropiezos en la Copa del Rey y la Liga de Campeones con el regreso a Camp Nou y un registro de 19 victorias en 19 partidos en casa en la liga. También coincide con un momento en el que Araujo había levantado recientemente un trofeo del club antes de entregarlo al museo junto a Hansi Flick. Pero la historia que dejó en Madrid fue otra: un jugador de élite admitiendo que pidió ayuda cuando ya no se reconocía a sí mismo, y confirmando que el descanso fuera del equipo no fue una retirada, sino la forma de volver a jugar de verdad.

