El eclipse solar total del 12 de agosto será uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de las últimas décadas en España, y empezará a apreciarse a las 19.30 horas en A Coruña. Pero no se verá igual en todo el país: la hora exacta, la duración y hasta si el Sol quedará cubierto por completo dependerán del lugar desde el que se mire.
Para saber con precisión qué ocurrirá en cada punto, el Instituto Geográfico Nacional ofrece un visor de eclipses oficial que permite escribir el nombre de una localidad o su código postal. También se puede elegir cualquier punto del mapa con una chincheta. La herramienta muestra si el eclipse será total o parcial, la hora de inicio, el momento de máxima ocultación del Sol y la duración prevista del fenómeno. Además, la barra temporal situada en la parte inferior permite seguir la evolución minuto a minuto, y cuando llega la fase de totalidad el mapa se oscurece.
La variación responde a la curvatura de la Tierra y a la trayectoria de la sombra de la Luna, que harán que el fenómeno se vea de forma distinta según el punto de observación. En unas zonas, el eclipse será total; en otras, solo parcial. Esa diferencia explica por qué la consulta por localidad se ha convertido en la forma más útil de preparar la observación con antelación.
Junto al interés astronómico, los expertos insisten en una advertencia básica: nunca debe mirarse al Sol sin gafas homologadas con certificación ISO 12312-2. Las gafas de sol convencionales no ofrecen la protección necesaria para observar un eclipse solar y pueden provocar daños irreversibles en la retina. En España, las gafas homologadas ya pueden encontrarse en ópticas, planetarios, tiendas especializadas y algunas farmacias, con precios habituales de entre dos y cuatro euros por unidad.
La recomendación es comprarlas con tiempo, porque la demanda suele aumentar a medida que se acerca la fecha. Con el visor del Instituto Geográfico Nacional y la protección adecuada, el eclipse del 12 de agosto se perfila como un fenómeno astronómico excepcional, pero también como una prueba de precisión para saber exactamente qué verá cada persona, desde A Coruña hasta el último punto donde la sombra de la Luna alcance a cruzar el país.
