El primer premio de la Lotería Nacional del sábado 16 de mayo de 2026, el 59203, cayó íntegro en Marín, Pontevedra, y dejó 6 millones de euros en la administración número 1 de la calle Jaime Janes. Las diez series del número estaban dotadas con 600.000 euros cada una y se vendieron por completo en ese punto de la localidad.
El segundo premio fue para el 36848, un número más repartido y con presencia en Sevilla, Ayegi, Estepona, Vielha, Las Palmas de Gran Canaria, Cabanillas del Campo, Cartes, Guadiaro, Algeciras, La Línea de la Concepción, Gijón, San Luis de Sabinillas y Los Palacios y Villafranca. En total, la Lotería Nacional repartió 1,2 millones de euros entre las diez series de ese segundo premio, mientras que los reintegros correspondieron a los números 3, 4 y 9.
La imagen de Marín se suma así a una cadena de sorteos con premios muy localizados que, aun así, dejan la mayor parte del dinero fuera de los grandes centros urbanos. En abril de 2024, la administración de lotería de Lutxana repartió más de cinco millones de euros con el 84.501, y un mes después, el jueves anterior al 8 de junio de 2024, el 00346 ya había pasado por la administración número 16 de Bidebarrieta, en Bilbao, antes de que ese establecimiento distribuyera 600.000 euros al día siguiente.
Ese local bilbaíno, descrito como una de las administraciones con más solera de la ciudad, vendió 20 décimos del primer premio del 8 de junio de 2024, cada uno premiado con 30.000 euros. Ibai Fernández resumió entonces el ambiente con una frase que sigue describiendo bien este tipo de suerte concentrada: “Hemos vendido prácticamente todos los boletos. Nos habrán sobrado unos seis décimos. No podemos estar más contentos”.
El nuevo golpe de fortuna en Marín confirma que el gran premio del sábado se quedó en un solo despacho, mientras el segundo se desparramó por media España; para los jugadores del triplex de la once y del resto de sorteos, la diferencia entre una administración y otra volvió a ser la frontera entre un pellizco y una lluvia de millones.

