Sammy Marrero, una de las voces más reconocibles de La Selecta, murió el 13 de mayo de 2026 en Puerto Rico a los 84 años. Jennissa Marrero confirmó la muerte del cantante, conocido durante décadas como “El Trovador de la Salsa” y también como el “Troubadour of Salsa”.
La noticia cierra la trayectoria de un intérprete que dejó huella con una asociación de 30 años junto a la orquesta de Raphy Leavitt y con 20 álbumes de larga duración. Su nombre quedó ligado desde temprano a “Payaso”, el bolero montuno compuesto por Raphy Leavitt que en 1971 marcó su primer gran éxito y alcanzó disco de oro.
A partir de ese tema, Marrero consolidó una línea de canciones que ayudaron a definir su repertorio: “La Cuna Blanca”, “El Buen Pastor” y “Jibaro Soy” siguieron a “Payaso” y reforzaron su presencia como sonero y narrador musical. Antes de convertirse en una figura central de La Selecta, de joven Samuel Marrero González ganó el primer lugar en una competencia amateur en el Carmen Theater de Bayamón, un comienzo que anticipó el alcance de su voz.
Su papel en la orquesta fue más que el de un cantante de respaldo. Historiadores de música latina lo describieron como “el fiel cantante de Raphy durante toda la vida de La Selecta” y añadieron que “podía cantar de todo”, una relación que calificaron como única. Esa lectura encaja con el lugar que ocupó Marrero en la salsa puertorriqueña: el de un intérprete capaz de sostener el sonido de una banda desde sus primeros años y de mantenerlo vigente durante décadas.
También deja una herencia muy concreta para quien mida la carrera por cifras. Treinta años en una misma orquesta, 20 LPs completos y un debut que llegó a disco de oro no describen solo longevidad; muestran una carrera con peso propio dentro de la música popular de puerto rico. Marrero murió ya convertido en una referencia, y su ausencia deja a La Selecta con una de sus voces más identificables ya fuera del escenario.
Lo que queda ahora es su catálogo, que sigue siendo la prueba más clara de por qué su nombre todavía importa: porque en “Payaso” y en los temas que vinieron después se escucha el punto exacto en que una voz individual ayudó a moldear el sonido de una orquesta entera.

