Las máquinas quitanieves trabajan estos días en la carretera de acceso a Veleta, en Sierra Nevada, donde la acumulación de nieve de este invierno ha dejado imágenes inusuales y muros blancos que en algunos puntos alcanzan hasta seis metros de altura. La apertura se hace poco a poco, retirando capas de nieve para abrir un paso estrecho por una vía que sigue siendo clave para la actividad en la alta montaña.
La limpieza la coordina Cetursa Sierra Nevada y busca garantizar un acceso seguro a distintas zonas de altura para el personal encargado de los remontes, además de para los equipos de rescate de la Guardia Civil y los agentes del Parque Nacional que operan en el área. La tarea avanza despacio por el enorme volumen de nieve acumulada, especialmente en los tramos más elevados y expuestos al viento, donde el frío sigue ayudando a conservarla incluso ya entrada la primavera.
La carretera de Veleta es una pieza básica del funcionamiento diario de Sierra Nevada. Por ella circulan los técnicos de Cetursa que mantienen la infraestructura y los telesillas, las unidades de rescate de la Guardia Civil que responden a emergencias en la montaña y los agentes responsables de la vigilancia ambiental dentro del parque. Sin esa apertura, varios de esos servicios quedarían mucho más limitados en una zona donde cada movimiento depende del estado de la nieve y del hielo.
La campaña de limpieza llega después de una temporada 2025-2026 marcada por unas precipitaciones especialmente abundantes, que permitieron acumular grandes espesores durante el invierno. La temporada cerró el 3 de mayo y la última nevada quedó registrada el fin de semana anterior a esta publicación. Desde entonces, la nieve se ha mantenido gracias a las bajas temperaturas y la carretera continúa siendo un frente de trabajo constante para devolver la movilidad a uno de los accesos más altos de España.
Ese patrón se repite cada temporada tras las grandes tormentas, pero este año el volumen acumulado obliga a una labor más lenta y más meticulosa. Lo que se abre ahora no es una carretera limpia al uso, sino una franja estrecha entre paredes de nieve que todavía domina el paisaje de Sierra Nevada y condiciona el acceso a los servicios esenciales de la sierra.

