Tatiana Urrutia cuestionó la presentación de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, ante la Cámara de Diputadas y Diputados y la calificó de “decepcionante” luego de una exposición que se extendió por cerca de una hora y media. La parlamentaria sostuvo que la instancia debía servir para hablarle al país y coordinarse con el Congreso en la elaboración de un plan o una estrategia común, pero dijo que eso no ocurrió.
“Fue una oportunidad del Gobierno y de la ministra de hablarle a Chile y ponerse en coordinación con el Congreso para articular un plan, una estrategia o al menos dar luces de aquello. Y en verdad lo que vimos fue bastante decepcionante”, dijo Urrutia en la primera edición de Radioanálisis tras la comparecencia de Steinert. Para la integrante de la Comisión de Seguridad Ciudadana, la presentación terminó centrada sobre todo en la trayectoria profesional de la ministra y en sus resultados previos como fiscal.
Urrutia remarcó que el debate sobre seguridad pública no puede resolverse con despliegues puntuales ni con operativos masivos. “Los operativos suceden siempre. Está bien que se anuncien y que la ministra esté en terreno, pero el rol principal del Ministerio de Seguridad es tener una estrategia, coordinar a las policías y poner énfasis en prevención y persecución penal”, afirmó. Según su lectura, el Gobierno sigue apostando por una lógica de impacto inmediato que no reemplaza una política de seguridad de largo aliento.
La diputada fue más allá y advirtió que muchas veces se exhiben cifras de detenidos sin transparentar cuántas de esas personas terminan formalizadas. También cuestionó la forma en que el Ministerio de Seguridad buscó atribuirse públicamente resultados vinculados al operativo en Temucuicui. “Hubo abiertamente mentiras”, dijo al referirse a esa parte de la exposición, en una crítica que apuntó directamente a la credibilidad de los mensajes oficiales.
En sus palabras, el problema de fondo es que el Gobierno prometió respuestas rápidas para un fenómeno que exige continuidad, coordinación institucional y una estrategia sostenida. “Se prometieron soluciones fáciles para problemas que son súper complejos. En seguridad lo que importa son las políticas de Estado más que las políticas de izquierda y derecha”, sostuvo Urrutia. La discusión se da en un momento de alta presión por el combate al crimen organizado y en medio de una presentación que, según coincidieron sectores de la oposición y también algunas voces del oficialismo, dejó incomodidad más que certezas.
El señalamiento de Urrutia deja planteada una exigencia que el Ejecutivo deberá enfrentar en sus próximas comparecencias: si el Ministerio de Seguridad quiere defender su gestión, tendrá que explicar no solo cuántos operativos despliega, sino qué resultados concretos deja esa estrategia y cómo se integra con el trabajo policial y judicial. En un debate donde abundan los anuncios, la respuesta que todavía falta es la más difícil de sostener: qué plan se está construyendo realmente para frenar la violencia sin seguir improvisando sobre la marcha.

