Claudia Sheinbaum Pardo defendió este 15 de mayo la propuesta visual de Clara Brugada para la Ciudad de México, luego de que recibiera críticas por el uso de ajolotes y del color morado en puentes, muros y calles de la capital. La presidenta sostuvo que la ciudad no debe ser gris y respaldó la decisión de pintar la infraestructura urbana de lila como parte de una imagen renovada.
Sheinbaum dijo en su conferencia matutina que todos los gobiernos pintan puentes peatonales y que Brugada eligió el color lila para embellecer la ciudad. Añadió que, desde que era jefa de Gobierno y Brugada gobernaba Iztapalapa, coincidieron en que artistas urbanos populares pintaran murales en las calles para dar color al espacio público y cambiar el ánimo de quienes viven en la capital.
La defensa llegó mientras la propuesta ya se había extendido a puentes, muros, calles, mobiliario urbano, puentes peatonales, iluminación, pasos a desnivel, transporte público, infraestructura vial y unidades de servicio en la Ciudad de México. El despliegue forma parte del esfuerzo por embellecer la capital antes de la llegada de visitantes por la Copa Mundial de la FIFA 2026, una meta que ha dado visibilidad nacional al programa de imagen urbana impulsado por Brugada.
En su mensaje, Sheinbaum también subrayó que el ajolote es un animal endémico del Valle de México y un símbolo de la ciudad. Dijo que Brugada escogió esa figura precisamente por su carácter identitario y cuestionó que exista tanta crítica contra una imagen que, a su juicio, conecta con el origen y las culturas originarias del país.
La mandataria fue más allá y cargó contra el bloque opositor, especialmente el PAN, al recordar que durante la visita de Isabel Ayuso hubo intentos de rescatar la figura de Hernán Cortés. Con ese contraste, Sheinbaum colocó la discusión sobre los ajolotes y el color lila en el terreno de la identidad cultural, no solo en el de la estética urbana.
La polémica, sin embargo, no se limita al discurso político. Especialistas ya habían considerado que la llamada ajolotización carece de una estrategia de imagen urbana, una crítica que se mantiene sobre una intervención que se ha expandido rápidamente por distintos puntos de la ciudad. La coincidencia entre la defensa presidencial y la observación técnica deja claro que el debate no es solo sobre colores o símbolos, sino sobre cómo debe presentarse la capital ante el país y ante los turistas que llegarán por el Mundial.
Sheinbaum cerró su respaldo con una idea simple: el ajolote, dijo, es característico del Valle de México y fue elegido por Brugada como símbolo de la ciudad. Con esa definición, el mensaje político quedó marcado: para el gobierno, la apuesta por el lila y el ajolote no es un exceso decorativo, sino una forma de afirmar identidad en plena antesala de 2026.

