Los Santos de Hielo vuelven a hacer honor a su fama este fin de semana, con heladas importantes previstas en buena parte de Europa y también en España, sobre todo en Castilla y León, Navarra, La Rioja, Cataluña y Aragón. La entrada de aire frío será breve, pero suficiente para dejar una estampa casi invernal en pleno mayo, con el norte del país como la zona que más notará el golpe.
Luismi Pérez explicó que el 11 de mayo corresponde a San Mamerto, el 12 de mayo a San Pancracio y el 13 de mayo a San Servacio, los conocidos como el tridente de hielo. Añadió que el 14 de mayo, San Matías, y el 15 de mayo, San Isidro, también figuran históricamente entre los días más fríos de esta época. Según dijo, estos santos se asocian con la última irrupción habitual de aire frío, sobre todo en el centro de Europa, una masa que suele rematar la primavera con heladas tardías capaces de dañar la agricultura.
El episodio llega justo cuando el calendario ya había empujado a muchos a pensar en un giro definitivo hacia el calor. Pero la transición de esta semana va en sentido contrario: frío de madrugada, riesgo de heladas y temperaturas bajas en varios puntos del continente. En España, el impacto será desigual, con especial incidencia en las comunidades del norte y en áreas del interior y el noreste donde el descenso térmico se dejará sentir con más claridad.
Pérez insistió en que el enfriamiento durará poco. “La entrada de frío va a ser muy corta”, dijo, al describir un paréntesis que quedará encerrado entre el fin de semana y la próxima semana. Su previsión apunta a un cambio casi inmediato después, siempre que el pronóstico se mantenga estable. “Si las previsiones se cumplen, vamos a tener el yin y el yang de la meteorología entre este fin de semana y la semana que viene”, afirmó.
Ese rebote podría ser fuerte. Pérez avanzó que, a partir del miércoles, jueves o viernes de la próxima semana, podrían aparecer los primeros 36 a 38 grados en muchos puntos del país. “Estamos hablando de los últimos días de frío”, señaló, resumiendo en una sola frase una secuencia meteorológica que va de las heladas al calor en cuestión de días. Para agricultores y para quienes ya habían guardado el abrigo, el mensaje es claro: el aire cambia rápido, y esta vez lo hará dos veces.
La secuencia deja también una advertencia práctica. Las heladas tardías de esta semana no son un simple sobresalto de mayo, sino el tipo de episodio que puede afectar cultivos sensibles en plena floración o en fase de crecimiento. Y, al mismo tiempo, el regreso de temperaturas cercanas a los 36 o 38 grados la próxima semana subraya lo rápido que puede oscilar el tiempo en esta recta final de la primavera, cuando Europa aún puede pasar del hielo al bochorno en apenas unos días.

