El juicio contra el clan Pujol quedó visto para sentencia en la Audiencia Nacional seis meses después de su inicio, tras 38 sesiones de vistas. Al cierre, ninguno de los acusados ejerció su derecho a la última palabra.
Diecisiete personas se enfrentan a penas de cárcel por las dudas sobre el origen de la fortuna familiar supuestamente oculta en Andorra, y el fiscal pidió la pena más alta, 29 años de prisión, para Jordi Pujol Ferrusola. El expresident Jordi Pujol quedó fuera del proceso por razones de salud; tiene 95 años y un deterioro cognitivo.
La vista oral ha dejado así el caso listo para una resolución que llega después de medio año de sesiones en la Audiencia Nacional. El procedimiento ha girado en torno a una de las causas más sensibles para la familia Pujol, porque pone el foco en el supuesto origen de unos fondos cuya pista, según la acusación, desemboca en Andorra.
Que ninguno de los acusados usara su derecho a la última palabra añade una nota llamativa al cierre del juicio. No hubo un último alegato personal ante el tribunal, ni una intervención final que intentara reordenar el relato antes de que los magistrados empezaran a deliberar.
El caso también llega a su tramo final con una ausencia clave: Jordi Pujol no sigue en el proceso por motivos de salud. Su situación, marcada por sus 95 años y un deterioro cognitivo, ha dejado el foco judicial sobre el resto del clan y, en especial, sobre Jordi Pujol Ferrusola, para quien la Fiscalía ha reclamado la petición más severa.
Ahora la causa entra en una fase en la que ya no hablan las partes, sino el tribunal. La sentencia deberá responder a una pregunta central que ha atravesado los seis meses de juicio: si la fortuna familiar tiene el origen lícito que la defensa sostiene o si, como mantiene la acusación, hubo un patrimonio oculto en Andorra que sostiene las penas reclamadas.

