La nieve vuelve a asomar en mayo en España. La Agencia Estatal de Meteorología prevé varios días de inestabilidad con precipitaciones en el norte peninsular, descenso de temperaturas y nieve en zonas de montaña, en un episodio que devuelve un ambiente casi invernal a buena parte del país.
El jueves 14 de mayo será el día más adverso. La previsión recoge cielos cubiertos y lluvias en el norte de Galicia, el área cantábrica, los Pirineos y, especialmente, en el nordeste de Cataluña, donde las precipitaciones pueden ser persistentes y llegar acompañadas de tormenta. También se esperan precipitaciones localmente fuertes en esa zona y rachas muy fuertes de viento de componente oeste en el Cantábrico, el bajo Ebro y las sierras del prelitoral sur catalán.
La entrada de aire frío dejará nieve en montañas del norte. La cota se situará el jueves alrededor de los 1.400 o 1.600 metros y el viernes bajará en el norte peninsular hasta los 1.200 o 1.400 metros. Ese mismo viernes, la situación estará marcada por el paso de un frente y la posterior entrada de una masa de aire de origen polar desde el norte peninsular, con un descenso generalizado de las máximas en la Península y Baleares, más acusado en zonas del centro este y de Cataluña.
Las mínimas también caerán en el cuadrante noroeste y podrán registrarse heladas débiles en zonas altas de los Pirineos. El domingo, en cambio, las temperaturas ascenderán de forma prácticamente generalizada en la Península y Baleares.
El episodio encaja con los llamados Santos de Hielo, una expresión de tradición popular y agrícola europea que en España suele situarse entre el 11 y el 15 de mayo, hasta alrededor de San Isidro. No es un fenómeno meteorológico oficial, pero lleva siglos describiendo la misma advertencia: después del invierno, todavía pueden llegar golpes de frío capaces de sorprender a cultivos y a quien daba por cerrada la temporada fría.
Su origen se remonta a la Edad Media, cuando los agricultores observaban que, ya en primavera, podían producirse heladas tardías y episodios repentinos de frío. Hoy el nombre sigue vivo porque la secuencia se repite con demasiada frecuencia para parecer casualidad. Esta vez, además, la Aemet atribuye el cambio a un flujo húmedo del norte que ha favorecido el aumento de la nubosidad, las lluvias y las tormentas en buena parte del país.
La lectura práctica es clara: mayo no ha terminado de imponer la primavera sobre el mapa. El frío vuelve a entrar, la montaña recupera la nieve y el norte del país encara unos días de tiempo revuelto antes de que el termómetro empiece a remontar de forma más firme.

