Isabel Díaz Ayuso volvió este jueves a poner a México en el centro del debate político en la Asamblea de Madrid y lo hizo con una referencia directa a la calle Guatemala 24 de Ciudad de México, durante la sesión semanal en la que el Gobierno regional informa de su actividad. La presidenta madrileña había regresado abruptamente de su viaje al país tras las protestas y el malestar generados por unas declaraciones suyas que desataron la controversia.
En el hemiciclo, Ayuso reiteró una frase que ya había provocado rechazo: “México no existió hasta que llegaron los españoles”. Después añadió: “Pregúntele a la Presidenta mexicana y a los mexicanos qué hay en la calle Guatemala 24, en Ciudad de México, qué hay bajo tierra”. La referencia aludía al Tzonpantli, un gran altar de calaveras de la cultura mexica asociado a los sacrificios humanos.
Su intervención convirtió una sesión de control en un choque abierto sobre memoria histórica, colonialismo y la relación entre España y México. La discusión giró en torno a un viaje que la oposición presentó como “vacaciones pagadas” y que terminó eclipsado por la polémica que la propia Ayuso alimentó desde Madrid y desde territorio mexicano.
La presidenta insistió en que el pasado de México debe leerse, según dijo, desde el mestizaje. “Pregúntenle cuál es el pasado de México antes de que nos uniéremos en mestizaje que es lo que ha defendido mi gobierno porque es la verdad y la historia de todos”, sostuvo. En la bancada socialista, Carlos Díaz Pache respondió con dureza y afirmó que Ayuso había sido “abandonada a su suerte en un país sumido en la violencia y con la ultraizquierda jaleando, a ambos lados del Atlántico”.
Díaz Pache fue más lejos y aseguró: “Sabemos que el gobierno radical de México está abandonando a los mexicanos porque permite o alienta la violencia y el terror”. También dijo: “Más de mil funcionarios han sido asesinados desde que Morena está en el poder, que es el Podemos ahí”. La intervención dejó clara la intención de la oposición de convertir el episodio en un reproche político de fondo, no solo en una disputa por una frase.
Mar Espinar remató el intercambio con un ataque directo al viaje de la presidenta: “Usted señora Ayuso se fue a México con la única agenda de coronarse reina de la internacional ultra”. Con ello, los grupos de la oposición ligaron el episodio a una batalla más amplia sobre la agenda exterior de Ayuso y el uso político de la historia de España y de América Latina.
El punto más incómodo para la presidenta es que la referencia de Guatemala 24 no fue una abstracción, sino un lugar concreto cargado de significado arqueológico y político. El Tzonpantli forma parte del pasado mexica y conecta el debate actual con una de las discusiones más sensibles en la relación entre ambos países: cómo se narra la conquista, qué se reivindica como herencia y hasta dónde llega el choque entre memoria, identidad y propaganda.
Ese es el terreno en el que Ayuso ha decidido moverse, aun a costa de reabrir una pelea que ya le obligó a cortar antes de tiempo su viaje a México. En Madrid, el coste político quedó claro: la sesión en la Asamblea no cerró la discusión, sino que la dejó más expuesta y más áspera que antes.

