El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió este jueves el ajuste presupuestario en Salud y sostuvo que, a veces, con menos recursos, se hace más. Consultado por las críticas del Colegio Médico, que advirtió posibles efectos de los recortes en la atención hospitalaria, Quiroz respondió que hay espacio para mejorar la eficiencia en los hospitales y para usar mejor la infraestructura disponible.
“Hay mucho espacio para la eficiencia en temas de hospitales”, dijo Quiroz, al señalar que ese punto ha sido estudiado “muchas veces” por la Comisión de Productividad. También afirmó que, al mirar las tasas de ocupación y el uso de quirófanos y equipos, existe “subocupación comparado con el sector privado”. En su visión, el desafío no es sólo ahorrar, sino también ampliar la capacidad de entrega de prestaciones: “hay espacio para ir ocupando mejor esta infraestructura haciendo ahorros, y también proveyendo más servicios. Queremos proveer más servicio, mejores servicios, y estos ahorros son precisamente para eso”.
La respuesta del ministro llegó el mismo día en que el Ministerio de Salud reiteró que el ajuste presupuestario acordado para el sector corresponde a un 2,5%. La cartera sostuvo que el diseño del recorte resguarda de manera explícita la atención directa de los pacientes y la continuidad de las prestaciones de salud, y añadió que, en promedio, los ajustes representan sólo un 1,1% de los recursos operacionales de los hospitales. Ese promedio, insistió la autoridad sanitaria, busca mostrar que los montos deben leerse en relación con el presupuesto total de cada establecimiento, no como una cifra aislada.
En esa línea, el Hospital Sótero del Río enfrenta un ajuste de $3.182 millones, equivalente al 1,1% de su presupuesto operacional. El Hospital del Salvador registra un recorte de $2.757 millones, que corresponde al 1,4% de sus recursos, mientras que el Hospital Regional de Antofagasta tiene un ajuste de $2.049 millones, equivalente al 1,2% de su presupuesto operativo. En atención primaria, el ajuste informado es sólo de 0,5%, y el ministerio aseguró que se mantiene intacta la entrega de medicamentos y la estrategia de APS Universal.
El punto de fricción sigue siendo el mismo que abrió la discusión: el Gobierno dice que el ajuste está protegido para no golpear la atención, mientras los críticos advierten que cualquier reducción en salud termina sintiéndose en salas, pabellones y listas de espera. Quiroz apostó por una defensa técnica del recorte, apoyada en la idea de productividad y mejor uso de la capacidad instalada. La pregunta que queda sobre la mesa no es si habrá ahorro, porque ese ya fue fijado; es si ese ahorro alcanzará para mejorar la gestión sin traducirse en una merma visible para los pacientes.

