La Tesorería General de la República embargó las cuentas bancarias de más de 1.500 deudores del Crédito con Aval del Estado por no pago del crédito, una medida que ya está en curso y que afecta a personas que, en su mayoría, superan los 3,5 millones de pesos mensuales en ingresos.
El caso salió a la vista durante la jornada de ayer, cuando comenzaron a circular en redes sociales testimonios de deudores del CAE que decían haber descubierto el bloqueo total de sus cuentas. Desde entonces, la discusión se instaló en torno a una pregunta muy concreta: cómo puede avanzar una deuda educativa hasta tocar el dinero depositado en bancos, incluso cuando parte de esos fondos corresponde a sueldos.
La Tesorería dijo que actuó por instrucción del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y que sus medidas cuentan con respaldo de los tribunales de justicia. El mecanismo parte con un intento de regularización voluntaria; si el moroso no paga, la cobranza se judicializa. Después, con una determinación judicial, la Comisión de Mercado Financiero informa qué personas tienen cuentas bancarias y la Tesorería ordena a los bancos retener el dinero disponible en ellas.
Ahí aparece la zona más sensible del proceso. Las entidades no distinguen entre sueldos y ahorros cuando ejecutan el embargo sobre la cuenta, aunque el Código del Trabajo protege las remuneraciones hasta 56 UF, poco más de $2.100.000. Esa protección, sin embargo, opera de forma distinta cuando el sueldo ya fue depositado en una cuenta bancaria, donde puede ser retenido en su totalidad. En la práctica, la deuda deja de ser solo una obligación pendiente y se convierte en una merma inmediata sobre el dinero disponible del deudor.
Por ahora no está claro cuántos de los más de 1.500 afectados presentarán acciones legales ni cuántos embargos terminarán siendo dejados sin efecto. Lo que sí quedó definido es que la Tesorería ya activó una de sus últimas herramientas para recuperar fondos adeudados, y que el siguiente paso dependerá de si los deudores logran regularizar, o impugnar, la medida antes de que el dinero siga saliendo de sus cuentas.

