Juan Andrés Silva Irrarázaval murió a los 38 años y su despedida reunió a su familia este sábado en el Parque del Recuerdo de Américo Vespucio, en Huechuraba, donde se realizó el funeral. Entre quienes lo despidieron estuvo su hermano, Luis Silva, subsecretario de Justicia, quien compartió en Instagram un video del velorio y escribió: “Despidiendo a mi hermano Juan Andrés. 38 años. Un regalo de Dios”.
La muerte de Silva Irrarázaval tocó también a su círculo escolar y profesional. El Centro de Exalumnos del Colegio del Verbo Divino lamentó su fallecimiento en Instagram y recordó que fue exalumno de la generación 2005 y exmiembro del CAA 2005. La institución difundió además un mensaje de cariño en el que señaló: “Lamentamos comunicar el fallecimiento de Juan Andrés Silva Irarrázaval, exalumno de la generación 2005, exmiembro del CAA 2005. Jota A, fuiste para cada uno algo distinto, por eso te queremos”.
Silva Irrarázaval era socio director de la Fundación Refugia y había construido una carrera ligada a la conservación y al manejo sustentable de ecosistemas y recursos naturales. Era sociólogo de la Universidad Católica de Chile, tenía un MSc en Ciencias Ambientales por la Universidad de California, Santa Bárbara, y un diplomado en Estudios Internacionales por la Universidad de Chile. Durante cerca de 10 años dedicó su trabajo profesional a la intersección entre las ciencias sociales y ambientales, la política pública y las comunidades locales, con énfasis en sistemas costeros.
La Fundación Refugia lo vinculó además con redes académicas y de investigación como el Coastal Solutions Fellowship de la Universidad de Cornell, la Latin American Fisheries Fellowship Network de la UCSB y el Laboratorio de Conservación y Bienestar Humano del Instituto de Ecología y Biodiversidad. Ese recorrido ayuda a explicar por qué su muerte dejó un vacío que no se limita a su familia: también alcanza a un ámbito profesional donde había hecho de la conservación un trabajo constante, técnico y de largo aliento.
Por ahora, el dato central ya quedó a la vista. Juan Andrés Silva Irrarázaval murió a los 38 años, fue despedido por su familia en Huechuraba y su nombre quedó ligado, al mismo tiempo, al duelo personal de los Silva y a una trayectoria marcada por la conservación y el servicio público de las ideas.
