La Cámara de Diputadas y Diputados aprobó por unanimidad prorrogar por un año el plazo para implementar la ley de seguridad privada, después de que el vencimiento original quedara fijado para el 28 de mayo. La medida despeja, por ahora, la presión inmediata sobre bancos, empresas de transporte de valores y estaciones de servicio, que debían presentar nuevos estudios de seguridad por sucursal o instalación.
La extensión reemplaza el plazo de seis meses que había sido propuesto en un inicio y llegó a Sala tras ser respaldada por la Comisión de Seguridad Ciudadana, luego de las exposiciones del Gobierno, de organizaciones de seguridad privada y de Carabineros. La decisión fue ratificada en la Sala y deja en pausa una parte clave de la entrada en vigencia de la nueva normativa.
La discusión no se dio en el vacío. La nueva ley elevó las exigencias de capacitación y evaluación para el personal de seguridad privada, al mismo tiempo que impuso nuevos estudios de seguridad para las entidades obligadas y una renovación más estricta de autorizaciones. Pero el Estado no ha logrado acompañar ese cambio al mismo ritmo: existe retraso en la plataforma informática destinada a centralizar autorización, registro y gestión, y también se acumulan demoras en la tramitación de permisos para personas naturales.
Ese desfase ya se nota en las cifras. Solo el 5% de las entidades ha presentado los estudios de seguridad requeridos, y más de 35 mil guardias siguen esperando renovar sus permisos. A mayo de 2026, una proporción importante de los procesos continúa pendiente, lo que muestra que el problema no era solo de calendario, sino de capacidad institucional para entrenar y examinar a la demanda que trae la regularización.
La prórroga intenta cerrar esa brecha con más tiempo, pero también deja en evidencia que el sistema aún no está listo para operar al ritmo que exige la propia ley. El nuevo año de plazo gana margen político y administrativo; no resuelve, por sí solo, la falta de preparación, los atrasos tecnológicos ni la avalancha de trámites que todavía espera respuesta.

