Una niña de 2 años murió tras caer desde un piso 11 en Las Condes, en un caso que dejó detenido a su padre y abrió una investigación por cuasidelito de homicidio. El hombre estaba al cuidado de la menor cuando ocurrió la caída, luego de haber dormido una siesta junto a su pareja tras una noche de fiesta.
El tribunal ordenó la instalación de medidas de seguridad, entre ellas mallas en la ventana, a petición de la madre de la niña muerta. Ahora el padre enfrentaría una formalización por cuasidelito de homicidio, mientras el caso sigue marcando a la familia y a la opinión pública por la secuencia de descuidos que terminó en muerte.
La tragedia fue comentada en el matinal Contigo en la Mañana de Chilevisión por Andrea Arístegui, quien la describió como una “cuestión horrorosa” y una “negligencia absoluta”. Arístegui subrayó que, cuando una ventana no tiene malla, el peligro es total, y sostuvo que un adulto no puede descuidar “ni un segundo” a una menor de esa edad, porque una niña de 2 años “es una guagua” y puede despertar o moverse en cualquier momento.
La periodista también puso el foco en el contexto del hecho. Dijo que el tribunal, a petición de la madre, ordenó instalar las mallas de seguridad y recordó que la ventana no tenía esa protección. En su análisis, la dimensión más dura del caso es que no hubo una urgencia imprevista ni una distracción inevitable: según lo expuesto en televisión, el padre estaba durmiendo la siesta junto a su pareja después de una noche de fiesta, mientras la niña quedaba expuesta a un riesgo que, a juicio de Arístegui, era evidente.
Ese contraste entre la obligación de cuidado y la conducta descrita es ahora el centro del caso. La detención del padre y la próxima formalización por cuasidelito de homicidio marcan el siguiente paso judicial, pero el golpe principal ya está dicho: una niña de 2 años murió en una caída evitable, en un departamento donde faltaba la protección más básica.

