Marruecos y Portugal estarían avanzando en una idea de enorme alcance: un túnel submarino que uniría el entorno de Tánger con el Algarve portugués. El proyecto, sin embargo, sigue en una fase preliminar y aún no cuenta con una confirmación oficial de viabilidad por parte de los países implicados.
La información difundida sobre el plan, citada por La Razón, sitúa la infraestructura entre el norte de Tánger y el Algarve, con conexión a la A22 portuguesa. El diseño planteado sería el de un túnel de doble tubo, con carriles separados por sentido y un corredor técnico de emergencias, una configuración pensada para una obra de gran complejidad y para un tráfico que todavía no existe sobre el papel.
El elemento que da peso al proyecto es su escala: no se trataría de una simple mejora logística, sino de una nueva vía fija entre dos orillas separadas por el Atlántico y el estrecho entorno del sur ibérico. La propia información citada por La Razón apunta además a un horizonte de 2030, una fecha que sugiere que, por ahora, se habla de planificación y no de obra inminente.
La idea no surge de cero. En 2021 ya se habló de reforzar la conexión entre Portugal y Marruecos mediante una ruta marítima entre Portimão, en el Algarve, y Tánger, una opción que se examinó como alternativa de enlace y que en varias ocasiones quedó aparcada por la distancia y los costes asociados. Entonces, Pedro Siza Vieira reconoció el interés de ambos gobiernos y dejó una frase clara: “Hay interés del Gobierno de Marruecos y hay interés nuestro”.
Ese antecedente explica por qué el anuncio actual llama la atención, aunque también deja a la vista su principal fragilidad: la distancia entre el interés político y la viabilidad técnica y financiera. El viejo proyecto de unir Marruecos y España mediante un túnel bajo el Estrecho sigue apareciendo como precedente en este tipo de discusiones, y el contexto ayuda a entender por qué esas propuestas avanzan lentamente o se detienen durante años.
El Estrecho de Gibraltar tiene poco más de 14 kilómetros en su punto más estrecho entre España y Marruecos, pero la geografía no ha sido nunca el único obstáculo. Un puente en esa zona suele describirse como una utopía por las condiciones técnicas, marítimas y geoestratégicas, y la idea de un túnel bajo el Estrecho se ha debatido durante décadas como una conexión potencial entre África y la Península Ibérica. En ese marco, la propuesta entre Tánger y el Algarve se presenta más como una nueva fase de una vieja aspiración que como una decisión cerrada.
Por ahora, lo que existe es una intención exploratoria, una arquitectura técnica todavía abierta y una fecha que se menciona como horizonte, no como compromiso. Lo decisivo ya no es la imaginación del trazado, sino si Marruecos y Portugal pasan de estudiar la idea a respaldarla de forma oficial.
