VfL Wolfsburg llega como favorito claro al playoff por la permanencia contra SC Paderborn, y lo hace con Dieter Hecking de vuelta en el banquillo desde el 8 de marzo. El primer partido se juega este jueves a las 20.30 Uhr en la Volkswagen Arena, en una eliminatoria que se verá por Sat.1 y Sky y que también tendrá seguimiento en directo en ntv.de.
Hecking, de 61 años, no es un extraño para este choque. Entre 1994 y 1996 jugó para el club predecesor TuS Paderborn-Neuhaus, en un vestuario en el que también estaban Roger Schmidt y Daniel Farke. Ahora regresa a un escenario muy distinto, aunque con una carga emocional que él mismo no disimula: «Ich habe auch Druck. Den spüre ich doch auch. Solche Spiele elektrisieren».
El técnico asumió el cargo mientras Wolfsburg estaba en peligro de caer de forma directa, y desde entonces el equipo ha encontrado una referencia más estable. Christian Eriksen describió así su llegada: «Er kam mit seinem Charisma und seiner Aura». El danés añadió que su experiencia en situaciones parecidas se ha trasladado al grupo y ha cambiado la dinámica del vestuario, la distribución de roles y la idea de juego: «Jetzt sind wir konstanter und wissen, was wir auf dem Platz machen müssen».
La transformación no se entiende sin la escala del proyecto que Hecking recibió. Wolfsburg tenía 33 jugadores en nómina y algunas decisiones del verano dejaron poco margen de error. Vinicius Souza costó 15 millones de euros antes de la temporada, Denis Vavro iba camino de ser vendido en invierno y terminó convirtiéndose en el líder de la defensa, y Mohammed Amoura fue apartado de la plantilla durante la batalla por la permanencia después de no seguir las normas en los entrenamientos.
Hecking también rebajó la idea de que el club llega a esta cita cargado solo de presión. «Ganz Fußball-Deutschland wird sich am Donnerstagabend vor dem Fernseher versammeln. Ich empfinde das aber nicht als negativen Druck. Denn auch wenn jetzt alle sagen: Wolfsburg hat mehr zu verlieren. Aber auch wir haben etwas gewonnen - nämlich, dass wir diese beiden Spiele jetzt noch spielen dürfen», dijo el entrenador. Su lectura es clara: el peligro sigue ahí, pero el equipo ya salió del borde más duro de la caída.
Ese es el telón de fondo de una eliminatoria que pesa mucho más que un simple cruce de ida y vuelta. Wolfsburg fue visto antes del regreso de Hecking como un candidato serio al descenso directo, y el club recurrió a una figura con 42 años de trayectoria en el fútbol profesional para ordenar un vestuario que el entorno describía como afectado por problemas personales y errores en el mercado. Frente a Paderborn, la cuestión inmediata no es el estilo ni el futuro del proyecto, sino si esa estabilidad alcanzará para sostener al equipo en la Bundesliga una vez más.

