Manuel Jabois presentó en Hora 25 su nueva novela, La Víspera, una historia que transcurre a lo largo de 24 horas y que enfrenta a un exfutbolista de 48 años, Chami, y a su madre Amalia con un suceso que pone a prueba el vínculo que los une. La obra llega publicada por Alfaguara y fue el centro de la conversación con Aimar Bretos en Cadena SER.
El escritor explicó que el libro se mandó a imprenta sin que lo leyese nadie salvo su editora, los correctores y él. También dijo que estuvo cinco días invitado por el Instituto Cervantes para dar un par de charlas en Orán y en Argel, una escapada que colocó la presentación del libro en un momento muy concreto de su agenda.
La Víspera se suma así a una trayectoria reciente en la que Jabois ya había publicado Malaherba, Miss Marte y Mirafiori. En esta nueva novela vuelve a una de las zonas que más le interesan como narrador: las familias gallegas, esos núcleos “raritos” que, según dijo, sostienen buena parte de su escritura y en los que la sangre y el ADN importan tanto como los secretos.
Ahí está también la clave del libro. Chami aparece como una antigua gloria del deporte que ha dejado atrás su identidad de futbolista, pero no el peso de lo que fue ni la relación con su madre. La novela coloca a ambos frente a un hecho que no solo los obliga a reaccionar, sino a medir la resistencia real de ese lazo de sangre en el momento en que más se tensa.
Jabois defendió además su forma de escribir con una frase que resume bien el libro y su manera de trabajar: “Soy muy obsesivo, pero no estoy atormentado. Si estuviese atormentado escribiendo, no escribiría. Soy feliz”. La idea no es menor para entender La Víspera: una novela breve en tiempo, pero cargada de fricción familiar y de una intimidad que no busca el ruido, sino el golpe seco. Y esa es precisamente la apuesta que queda sobre la mesa: contar una historia cerrada en 24 horas para mostrar cuánto puede tambalearse una familia en un solo día.

