Lectura: Rocío Crusset se casará con Charlie Schein en Nueva York el 30 de mayo

Rocío Crusset se casará con Charlie Schein en Nueva York el 30 de mayo

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y se casarán en Nueva York el 30 de mayo en una ceremonia íntima y lejos del foco mediático. La boda se celebrará en la ciudad donde ella ha construido su vida desde hace casi una década y donde la pareja convive desde hace más de seis meses en Tribeca.

La fecha y el tono del enlace fueron avanzados por en el programa , donde resumió la celebración con una frase que deja poco margen a la duda: «Es un enlace íntimo». También señaló que acudirá muy poca familia de Charlie, una pista más de que la pareja ha optado por una boda contenida, sin gran despliegue social ni exposición pública.

Crusset ya había dejado claro hace tiempo el vínculo que mantiene con la ciudad. En una entrevista con ¡HOLA!, dijo: «Ya es mi casa, mi hogar, estoy muy muy feliz allí y, de momento, no me quiero volver». Esa decisión explica por qué Nueva York no solo será el escenario de la boda, sino también el lugar donde la modelo ha asentado su rutina y su vida en pareja.

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La relación, además, ya se había mostrado sólida en público. Ambos fueron vistos durante la , donde un beso confirmó lo asentado del noviazgo. Días después, Schein volvió a aparecer en el entorno familiar de los Herrera-Montero: estuvo en la final de en y en octubre asistió a la boda de Alberto Herrera y Blanca Llandres.

Crusset, hija de y Mariló Montero, ha desarrollado buena parte de su carrera y de su vida lejos del escaparate mediático español. Vive con Schein en un apartamento de Tribeca, una de las zonas más exclusivas y tranquilas de Manhattan, un entorno que encaja con la discreción que ambos han mantenido desde que su relación empezó a tomar forma. La propia modelo describió a su futuro marido con afecto y sin artificios: «Es un chico encantador. Es normal, tranquilo, buena gente, sobre todo. Es súper buena persona y súper sensible. Yo le quiero mucho y mi familia también. ¡Ya está metido y ya es el tío Charlie!».

Con la fecha ya marcada y la familia al tanto, la gran incógnita no es si habrá boda, sino si el enlace mantendrá hasta el final esa misma voluntad de pasar desapercibido. Todo apunta a que sí: una ceremonia breve, en Nueva York, con muy pocos invitados y con la pareja decidida a convertir en formal una relación que ya lleva tiempo funcionando como una vida compartida.

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