Papa León XIV presidirá el domingo 7 de junio, a las 9:30, la misa de Corpus Christi en Madrid ante una asistencia que puede llegar a 1,5 millones de fieles. La celebración se montará en un escenario levantado como presbiterio frente a la fachada principal del Palacio de Cibeles, y después de la comunión comenzará una procesión con el Santísimo Sacramento por el centro de la ciudad.
La dimensión del dispositivo da la medida de lo que prepara la archidiócesis. La comisión de liturgia ha diseñado un plan para repartir hasta 460.000 hostias consagradas, con 2.300 píxides de 200 formas cada una, 500 sacerdotes y 1.800 ministros extraordinarios. A eso se sumarán 2.300 voluntarios, más de 50 pantallas gigantes y decenas de kilómetros de vallas para ordenar el tránsito y reforzar la seguridad. El coro y la orquesta, de casi 400 miembros, reunirán voces e intérpretes de la coro y orquesta de la Jornada Mundial de la Juventud, el coro de San Juan de Ávila, la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, la Escolanía de la Abadía de la Santa Cruz y otro grupo cuyo nombre aparece cortado en la fuente.
El reparto de la comunión se hará desde seis templos cercanos, donde por la mañana se celebrará una misa en cada uno para consagrar las hostias. Son la parroquia de San José, la basílica de Jesús de Medinaceli, la parroquia de San Jerónimo el Real, la parroquia de San Manuel y San Benito, la parroquia de Santa Bárbara y el Centro Cultural de la Villa. Quienes no puedan comulgar en el lugar donde se encuentren podrán hacerlo en esos seis puntos hasta las 14:00, y también habrá comunión para personas celíacas.
La logística también tiene un código visual propio. Cuando el papa reciba la comunión se abrirán paraguas blancos para señalar la presencia del sacramento; después, la hostia consagrada se colocará en la custodia en el centro del altar. León XIV rezará, incensará el Santísimo y dará paso a una procesión que saldrá de Cibeles por la calle Alcalá en dirección a Gran Vía, avanzando por el carril contrario para que pueda verse desde ambos lados. A la altura de la iglesia de San José, frente al edificio Metrópolis, el cortejo girará 180 grados y regresará hacia Cibeles. Participarán niños que hicieron la primera comunión este año, laicos, consagrados, sacerdotes, todos los cardenales, arzobispos y obispos, además del propio León XIV y el Santísimo Sacramento.
La secuencia deja al descubierto la apuesta de Madrid por convertir la fiesta en una celebración de enorme escala sin perder el centro litúrgico. Sara de la Torre explicó el martes en rueda de prensa el recorrido de ida y vuelta, una confirmación de que la ciudad quiere mostrar el Santísimo a la mayor cantidad posible de personas. El detalle más llamativo es que el papa no solo encabezará la misa: después de la procesión volverá a incensar el Santísimo, rezará y dará la bendición al pueblo con la hostia en la custodia, cerrando un acto que une devoción, orden y una organización pensada para una multitud que pocos acontecimientos religiosos en Europa pueden reunir.

