Airbus abrirá a finales de 2027 un centro de conversión del Airbus A330 MRTT en su planta de San Pablo, en Sevilla, y trasladará a la capital andaluza parte de un trabajo de ingeniería pesada que hasta ahora estaba centralizado de forma exclusiva en Getafe. El movimiento llega con el objetivo de subir el ritmo de entregas de cinco a siete unidades al año.
La decisión afecta a un programa que acumula 91 pedidos en 19 países y con el que el fabricante europeo conserva el 90 por ciento de la cuota exterior fuera de Estados Unidos. El complejo sevillano asumirá tareas de conversión para reabastecimiento en vuelo, transporte de tropas y carga, y evacuación médica, además de trabajo de mantenimiento pesado, reparación profunda y actualización operativa de aeronaves que ya vuelan con fuerzas aéreas de todo el mundo.
El salto industrial no se limita a mover carga de trabajo de una planta a otra. Airbus prevé que el proyecto genere unos 200 empleos directos de alta cualificación y alrededor de 600 más en la cadena de suministro. Entre San Pablo y Tablada ya operan más de 3.500 trabajadores especializados, una red que la compañía ve reforzada por la cercanía de las líneas de ensamblaje final del A400M y del C295. Para absorber la nueva actividad, la inversión obligará a renovar equipos industriales e introducir sistemas de realidad aumentada para guiar el ensamblaje.
Getafe mantendrá la dirección y coordinación del programa militar, pero Sevilla ganará peso operativo en una plataforma que Airbus describe como una estación aérea multirrol para misiones de reabastecimiento, transporte logístico de tropas, carga y evacuación sanitaria. La compañía enmarca la decisión en su mayor huella industrial en la ciudad y en la fortaleza de la demanda internacional de defensa, mientras que autoridades andaluzas la vinculan a un entorno institucional predecible. Carolina España dijo que la implantación de estas líneas responde al sostenimiento de un marco de seguridad jurídica. El presidente de Airbus en España lo resumió como una lógica organizativa estricta.
Para Sevilla, el anuncio consolida un papel que va más allá del ensamblaje y la fabricación. La ciudad pasa a alojar también una parte del ciclo de vida de un avión militar de largo recorrido, con capacidad para entrar en aeronaves ya en servicio y devolverlas a operación tras mantenimiento, reparación o actualización. La fecha de finales de 2027 marca el comienzo de esa nueva fase, no el final de una transición: Airbus está redistribuyendo una actividad estratégica sin romper el mando del programa, y el peso industrial se desplaza hacia donde ya existe músculo técnico, espacio y una cadena de proveedores preparada para crecer.

