Alejandro Sanz cerró el 17 de mayo la etapa estadounidense de su gira mundial ¿Y Ahora Qué? Tour con un concierto en PH Live at Planet Hollywood, en Las Vegas, y lo hizo con Stephanie Cayo a su lado sobre el escenario. Juntos cantaron Corazón Partío, uno de los temas más emblemáticos de la carrera del artista, en una noche en la que el público respondió con emoción y gritos durante la interpretación.
La presentación funcionó como cierre de una fase muy visible del recorrido de Sanz por Estados Unidos. Dos días antes, el 15 de mayo, había actuado en el Greek Theatre de Los Ángeles, y después compartió fotos y videos de ambos conciertos en sus redes. “Hoy entendí que la mejor apuesta de esta gira siempre fueron ustedes. Bajamos el telón de esta etapa con el corazón lleno y la sensación de haber ganado. Gracias por hacerlo inolvidable”, escribió el cantante tras despedirse de ese tramo del tour.
El dueto en Las Vegas no apareció de la nada. Cayo ya había acompañado a Sanz en varios conciertos en los últimos meses, algo que había ido alimentando la atención sobre una relación que también se había hecho visible fuera del escenario. La actriz peruana, que según la información disponible había sido amiga del cantante durante un tiempo antes de que surgiera el romance, terminó de ocupar el centro de la escena cuando apareció en una llamada telefónica que interrumpió recientemente una entrevista con Jordi Évole.
En esa conversación, Cayo llamó a Sanz “Mi vida”, dijo que estaba “muy contenta” y le lanzó un “te quiero”, a lo que él respondió con un “Ciao, bebé”. El intercambio reforzó la lectura de que la relación ya no era un detalle lateral, sino parte del relato público que acompañó el cierre de la gira. Sanz, además, había estado separado de Candela Márquez al final del año anterior, un antecedente que ayuda a entender por qué su vida personal quedó tan expuesta mientras avanzaban los conciertos.
La imagen que dejó Las Vegas fue la de un final de etapa con dos planos superpuestos: el musical y el personal. En el primero, Sanz despidió la parte estadounidense de una gira mundial con una de sus canciones más reconocibles y con el respaldo de un público entregado. En el segundo, dejó a Stephanie Cayo ya instalada en ese lugar de compañera visible de la gira, una presencia que convierte ese dueto en algo más que un gesto sobre el escenario.
