Southampton FC fue descalificado de la final por el ascenso a la Premier League después de admitir que cometió infracciones de espionaje durante los entrenamientos de varios rivales. Middlesbrough había denunciado el caso y ahora será el equipo que dispute la final contra Hull City.
La sanción golpea de lleno a un club que ya había asegurado su lugar en la definición antes de que estallara el castigo. El expediente, conocido en Inglaterra como el caso de la “spygate”, se activó hace un par de semanas tras una queja de Middlesbrough y terminó con una deducción de cuatro puntos para la próxima temporada.
La investigación concluyó que Southampton espió a varios rivales a lo largo de la campaña. Entre los episodios citados, William Salt fue señalado por haber observado ejercicios tácticos de Middlesbrough durante las 72 horas previas al primer partido de la semifinal, jugado el sábado 9 de abril. En esa ida, el equipo del norte había logrado imponerse en el marcador global, pero Southampton lo eliminó después por 2-1 en la vuelta.
El caso importa porque no solo altera el cuadro de los playoffs de ascenso en Inglaterra, sino que también cambia la lectura de una temporada que parecía cerrarse con Southampton en la final frente a Hull City. La presencia de Oriol Romeu en la plantilla añade un nombre reconocible a una plantilla que ahora queda marcada por una sanción que va más allá del torneo actual.
La tensión está en el siguiente paso: Southampton puede apelar el miércoles. Si mantiene su recurso, intentará salvar una final que ya había alcanzado; si no lo logra, la descalificación quedará asentada como el desenlace más severo del escándalo de espionaje más sonado del fútbol inglés en esta fase del curso.

