Chelsea se quedó con el derby londinense al vencer 2-1 a Tottenham Hotspur, en un partido que terminó con el marcador cerrado y el árbitro marcando el final con los locales al frente. Andrey Santos anotó para poner el 2-0 y dar a Chelsea una ventaja que acabó siendo decisiva.
Tottenham recortó la distancia hasta el 2-1 después de una jugada ofensiva combinada que devolvió tensión al tramo final. Antes de eso, Kinsky había salvado un remate de Neto, y el partido ya venía cargado de fricción con la amarilla a Udogie por una falta sobre Fofana y otra tarjeta para Delap.
El cierre también dejó movimientos desde los bancos. Chelsea hizo tres cambios al enviar a Garnacho, Essugo y Mheuka por Palmer, Delap y Neto, mientras que Acheampong salió para dejar su lugar a Chalobah. Tottenham respondió con una triple variante: Spence, Maddison y Pape Sarr entraron por Udogie, Palhinha y Kolo Muani.
La presencia de Maddison, que había permanecido en el banquillo, dio una señal clara de que Tottenham buscaba empujar más arriba en los minutos finales, pero no encontró el tanto que necesitaba. Chelsea sostuvo el resultado y cerró un partido que había pasado del control al nervio en cuestión de minutos.
El 2-1 deja a Chelsea con un triunfo que se explicó tanto por su pegada como por su capacidad para resistir cuando Tottenham encontró aire. Para los visitantes, la reacción llegó demasiado tarde; para los locales, el gol de Santos fue el golpe que marcó la diferencia.

