Lectura: Llorente y el vino de 1995 que reabre el debate sobre sus hábitos

Llorente y el vino de 1995 que reabre el debate sobre sus hábitos

Publicado
4 min de lectura
Publicidad

volvió a colocar su nombre en la conversación pública tras compartir una imagen en Instagram junto a su esposa mientras brindaban con una botella de Romanée-Conti 1995, un vino cuyo precio puede oscilar entre 13.000 y 22.000 euros. El futbolista del Atlético de Madrid acompañó la publicación con un mensaje en el que admitió que el vino no es lo más óptimo para su salud, pero defendió que abrir una botella en familia le aporta conversaciones, abrazos y recuerdos.

“En cuanto a la salud, claro que sé que el vino no es lo óptimo para mí, no soy tonto. Pero lo que me aporta abrir una botella junto a mi familia -conversaciones, abrazos, recuerdos- es infinitamente más grande que cualquier aspecto negativo”, escribió Llorente, que también dejó otra idea poco habitual para un deportista de élite: “Celebrar no me hace menos profesional, al contrario: me recuerda que también he aprendido a separar las cosas y a darle a cada momento su espacio”.

La escena tuvo peso porque llega después de años en los que Llorente ha sido noticia varias veces por sus hábitos de salud, desde la dieta paleolítica hasta el uso de gafas con lentes amarillas. Ese perfil lo ha convertido en un futbolista observado no solo por lo que hace en el campo, sino también por las decisiones que toma fuera de él, especialmente cuando esas decisiones parecen chocar con la imagen de disciplina absoluta que suele rodear a un atleta de su nivel.

- Advertisement -

También importa el objeto que eligió para ese brindis. Romanée-Conti se produce en , en Vosne-Romanée, en Borgoña, una bodega descrita entre las más prestigiosas del mundo. Su viñedo insignia es un Grand Cru de 1,81 hectáreas que da en torno a 6.000 botellas al año, una rareza que alimenta la demanda de coleccionistas y ayuda a explicar por qué el nombre Romanée-Conti suele asociarse con exclusividad y precio alto. La casa produce sobre todo tintos de pinot noir y también tres vinos blancos de chardonnay.

Ahí está la tensión de fondo: un futbolista conocido por cuidar al extremo su rutina reivindica, al mismo tiempo, un gesto de celebración con una botella que muchos leerían como excesiva. Pero Llorente no lo presenta como una contradicción. Lo formula como una elección puntual, ligada a su familia y separada de su trabajo, y ese matiz es el que convierte la publicación en algo más que una foto llamativa. Si su mensaje pretende decir algo, es claro: en su idea de profesionalidad cabe también el disfrute, siempre que no gobierne su vida.

La imagen, además, encaja con la visibilidad que el jugador viene acumulando fuera del césped. Su nombre ya había aparecido recientemente en una acción junto a en Madrid para impulsar la detección precoz del melanoma, otro ejemplo de cómo su perfil público mezcla deporte, salud y exposición mediática. En este caso, sin embargo, el foco no está en una campaña ni en una declaración institucional, sino en una botella concreta y en la forma en que Llorente quiere explicar su relación con ella.

La respuesta, por ahora, es que el brindis no corrige ni desmonta la imagen de estricta disciplina que lo acompaña desde hace años. La completa. Llorente sigue siendo un futbolista identificado con hábitos muy marcados, pero también con la idea de que un momento de celebración, incluso con un vino de culto, no borra el resto de su preparación ni su profesionalidad.

Publicidad
Comparte este artículo