Lectura: Macarena García y Javier Ambrossi mantienen vivo su verano en Canido

Macarena García y Javier Ambrossi mantienen vivo su verano en Canido

Publicado
3 min de lectura
Publicidad

y siguen volviendo cada verano a Canido, en la parroquia de San Miguel de Oia, en Vigo, un lugar de Pontevedra donde la familia lleva pasando largas temporadas desde que eran niños. La playa de Canido, también conocida como O Canto da Area, se ha convertido en uno de los rincones más reservados de la costa viguesa para ellos.

Ese regreso no responde a una novedad ni a una moda estival. Responde a una costumbre que empezó en la infancia y que aún hoy les lleva al extremo suroccidental del municipio, donde la costa convive con pequeñas carreteras junto al mar, casas familiares y un entorno natural de vegetación atlántica. Desde distintos puntos de Canido, además, se alcanza a ver el perfil de las islas Cíes cerca del horizonte.

Lo que hace singular a este enclave es precisamente su discreción. En julio y agosto, la zona sigue más tranquila que otros puntos turísticos de la costa española. No hay grandes hoteles ni paseos marítimos masificados por franquicias, y San Miguel de Oia conserva ese equilibrio entre costa, pequeños núcleos rurales y áreas arboladas que explica por qué Canido funciona más como refugio que como escaparate.

- Advertisement -

En ese mapa de la costa de Vigo, Canido queda al lado de playas mucho más conocidas como Samil, O Vao y Saiáns, pero mantiene otro ritmo. Esa diferencia ayuda a entender por qué García y Ambrossi han hablado en distintas ocasiones de su vínculo con el lugar: no como un gesto de postal, sino como una relación de fondo, construida a base de veranos repetidos y memoria familiar.

El valor de esa conexión también se entiende por quiénes son. García ganó el Goya por y Ambrossi forma parte del dúo y Javier Ambrossi, responsables de títulos como y . Pero en Canido ese perfil público pesa menos que la costumbre privada de volver al mismo sitio cada verano, a una playa que para ellos sigue siendo parte de casa.

La clave hoy es que Canido sigue siendo exactamente eso: un refugio discreto en las Rías Baixas que no ha perdido su condición residencial pese al tirón turístico del litoral vigués. Y mientras Samil, O Vao o Saiáns concentran más focos, la playa de O Canto da Area conserva el tipo de calma que permite que una historia familiar dure décadas sin dejar de parecer la misma de siempre.

Publicidad
Comparte este artículo