Lectura: Victoria Martin estrena Se tiene que morir mucha gente el 21 de mayo en Movistar Plus+

Victoria Martin estrena Se tiene que morir mucha gente el 21 de mayo en Movistar Plus+

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lleva su humor más ácido a la televisión el 21 de mayo, cuando se estrene en . La serie, de seis episodios, llega firmada por una creadora que no solo la ha creado, escrito y dirigido, sino que además la concibió a partir de su propia novela.

El salto importa porque no se trata de un proyecto pequeño ni de una prueba de estilo. La obra original vendió más de 70.000 copias y ahora pasa a otro formato con , y en el reparto. Para Martín, la comedia que le interesa nace de personajes que se odian a sí mismos y miran la vida con desencanto, una idea que resume la lógica de la serie mucho mejor que cualquier etiqueta promocional.

Martín, nacida en Madrid en 1989, empezó a grabar vídeos en YouTube en 2017 con una producción casera. Ese origen ayuda a entender por qué su voz ya era reconocible antes de llegar a una plataforma de pago: no venía de un estudio ni de una tradición solemne, sino de probarse delante de la cámara con lo que tenía a mano. Desde entonces, su trabajo ha ido afinando un tono que combina observación, incomodidad y una voluntad clara de pinchar cualquier pose de superioridad.

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La serie también aterriza en un momento en el que la creadora insiste en una idea que atraviesa todo el proyecto: “Se puede hacer una broma de absolutamente todo mientras la broma sea buena”. A partir de ahí, Martín remata otra de sus frases con una precisión que explica el espíritu del estreno: “El tomarse en serio siempre está mal.” No hay aquí una invitación al cinismo por el cinismo, sino a reírse de la propia fragilidad sin convertirla en un gesto de pose.

Ese enfoque choca con una tentación muy contemporánea: la de tratar cada vida como si fuera excepcional. Martín lo rechaza de plano con otra sentencia directa, “No somos especiales y no pasa nada.” La serie parece construirse justo sobre esa renuncia a la épica personal, y ahí está su fuerza: en vez de elevar a sus personajes, los observa desde su miseria cotidiana y encuentra humor en ese gesto de bajarlos al suelo.

Que la adaptación llegue ahora también dice algo del recorrido del proyecto. El libro ya había encontrado a un público amplio, y el estreno del 21 de mayo pone esa misma historia ante una audiencia mayor y con una ambición distinta. La cuestión de fondo ya no es si la novela funcionó, sino si ese desencanto puede trasladarse a pantalla sin perder filo. Todo indica que Martín ha apostado por conservar precisamente lo que hizo reconocible su voz desde el principio: la incomodidad, la autoironía y la desconfianza hacia cualquiera que se crea demasiado importante.

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