Óscar Puente acusó este martes a Alberto Núñez Feijóo de tener “información precisa de las actuaciones a practicar en una causa declarada secreta” al recuperar unas declaraciones del líder del PP sobre el caso Plus Ultra. Puente sostuvo que, con esas palabras, Feijóo quedó retratado al hablar en mayo de un procedimiento cuyo contenido seguía reservado.
El ministro reaccionó así tras rescatar una intervención de Feijóo del 12 de mayo, en plena campaña de las elecciones andaluzas, en la que el dirigente popular dijo que existían “muchas sospechas” sobre el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y añadió que había “novedades en materia de corrupción”, que “mañana habrá más” y que “la próxima semana mucho más”. Puente acompañó su mensaje con un tono abiertamente despectivo y escribió: “Es tan imbecil que nos deja las pruebas para que si albergásemos alguna duda, las despejemos todas.”
La disputa gira en torno al caso Plus Ultra, en el que Zapatero ha sido imputado por organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias. Hasta el martes, la causa seguía bajo secreto de sumario y los detalles concretos de la investigación no habían trascendido, de modo que la información disponible para el público seguía siendo limitada cuando Feijóo hizo sus afirmaciones en Andalucía.
Puente recordó además que la causa “Plus Ultra está bajo secreto de sumario” y adjuntó una captura de una información fechada el 23 de abril en la que se daba cuenta de que ese secreto se había prorrogado un mes más. Ese dato alimenta el choque político: Feijóo habló de supuestas novedades judiciales cuando, formalmente, el contenido del procedimiento seguía sin conocerse.
La secuencia deja a Feijóo en una posición incómoda. Si las palabras que pronunció el 12 de mayo eran un simple ataque político, la coincidencia con una causa reservada puede pasar como exceso verbal; si, como le reprocha Puente, hablaban desde un conocimiento preciso del procedimiento, entonces el debate ya no es sobre ruido de campaña sino sobre cómo se obtuvo esa información y por qué se usó antes de que el secreto desapareciera. Con la reserva levantada el martes, la incógnita ya no es qué dijo Feijóo, sino qué sabía cuando lo dijo.

