Lectura: Las Provincias: Vox gana peso en Andalucía y aprieta a Moreno

Las Provincias: Vox gana peso en Andalucía y aprieta a Moreno

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Vox se convirtió en la segunda fuerza más votada en 43 municipios de Andalucía y dejó una señal política difícil de ignorar: en Almería superó al por 5.100 votos, con el 23,21% de los sufragios, y forzó un empate a tres escaños en el reparto provincial. En toda la comunidad, el partido rozó los 575.000 votos y sumó unos 78.600 más que hace cuatro años.

El dato más llamativo llegó en Almería, donde Vox no solo se instaló por detrás del PP, sino que rebasó a los socialistas en una provincia que volvió a medir el alcance real de su avance. Ese resultado ayudó a explicar por qué se quedó sin mayoría absoluta y por qué la noche electoral dejó a la derecha andaluza con más apoyos, pero también con un mapa político más fragmentado.

La expansión de Vox no se quedó en una sola capital ni en una sola provincia. En la de Almería fue la segunda fuerza detrás del PP en Adra, Berja, Alcolea, Balanegra, El Ejido, Vícar, La Mojonera, Roquetas de Mar, Enix, Huércal de Almería, Benahadux, Níjar, Turrillas, Sorbas, Benizalón, Laroya, Cóbdar, Antas, Bayárcal, Tabernas y Vera. En Rioja, un municipio almeriense de unos 1.600 habitantes, llegó incluso a ganar. En la misma línea, el partido se abrió paso con fuerza en otras zonas del litoral y del campo andaluz, especialmente donde la campaña había buscado convertir el voto local en una señal de alcance regional.

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Esa lectura encaja con el patrón que Vox lleva tiempo explotando: mejor rendimiento en áreas costeras con alta presencia de población inmigrante y en comarcas de agricultura intensiva. Allí, el mensaje de “prioridad nacional” encontró terreno fértil, y la gira que hizo por Andalucía junto a durante la campaña ayudó a tensar cada plaza como si fuera decisiva. En Almería, Abascal llegó a decir ante un grupo de unas dos mil personas que, si cada uno convencía a otras cinco, el partido arrasaría en El Ejido, ganaría en Almería y podría condicionar el próximo gobierno de la Junta.

La misma lógica se repitió en otros puntos del mapa. Vox dio un salto llamativo en Los Barrios y Algeciras, en el Campo de Gibraltar, donde se quedó a 42 votos de margen en el primer municipio y ganó por 2.675 en el segundo. También obtuvo resultados relevantes en Lepe, Cartaya, Palos de la Frontera y Lucena del Puerto, en Huelva; en Lucena, en Córdoba; en Almuñécar, Albuñol, Lújar y Carataunas, en Granada; y en Casares, Manilva, Estepona, Benahavís y Mijas, en Málaga. El mapa que dejan esos datos es claro: Vox ya no aparece solo como una fuerza de protesta, sino como una segunda referencia electoral en amplias franjas de Andalucía.

La pregunta que deja la jornada no es si Vox ha crecido; eso ya quedó demostrado en las urnas. La cuestión es cuánto de ese avance puede convertirse en poder real en una legislatura que arranca con Juanma Moreno sin la mayoría absoluta y con un partido, el de Abascal, que ha aprendido a traducir el descontento local en votos suficientes para alterar el equilibrio de la comunidad.

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