Juan Manuel Moreno perdió el domingo la mayoría absoluta que esperaba revalidar en Andalucía por solo dos diputados, y con ella se le cayó también el plan que el PP había preparado para convertir el resultado en el arranque de una ofensiva contra Pedro Sánchez desde este lunes. La pancarta con el texto “El cambio está más cerca”, lista para la fachada principal de la sede nacional en Génova, quedó como símbolo de una victoria que no terminó de llegar.
El golpe fue mayor de lo que su equipo había previsto. El buen resultado de los soberanistas y la resistencia de los ultras de Santiago Abascal hicieron que Moreno perdiera cinco diputados y el control del Parlamento, un desenlace que desordenó el escenario que el PP quería vender como continuidad y empuje. La dirección popular había contado con Andalucía para poner en marcha una nueva fase política, pero el resultado dejó al partido sin la foto que buscaba.
Moreno trató de encauzar la lectura este lunes en la puerta de Génova, 13. Dijo que su apuesta es un gobierno en solitario y sostuvo que “El resultado es lo suficientemente contundente”. Añadió que “No tiene sentido la imposición o la búsqueda permanente de un sillón. No sería razonable, sensato ni comprensible”, una forma de cerrar la puerta a una negociación larga y de marcar distancia con cualquier fórmula que le obligue a compartir poder.
El presidente andaluz también dejó abierta la posibilidad de repetir las urnas, aunque la situó en el último escalón. “No descartó la repetición electoral y la llamó el último de los recursos”, resumió su mensaje ante la sede nacional del partido. La frase importa porque el PP no solo perdió un objetivo electoral; también perdió margen para dictar el ritmo político de las próximas semanas.
La referencia andaluza cambia además el marco con el que se entendía 2022. Entonces, el PP confiaba en que la lectura del resultado sirviera para reforzar su ofensiva nacional, pero esa lógica se quebró cuando el domingo no repitió la mayoría absoluta y el lunes Vox fijó su consigna con “Prioridad nacional”. Moreno respondió con “Prioridad andaluza”, una réplica que busca dejar claro que su primer problema ya no es ampliar la victoria, sino sostener un gobierno estable.
En campaña, Moreno había llegado a pedir en una entrevista con elDiario.es que la izquierda se abstuviera, una señal de que ya daba por hecha una aritmética favorable. No fue así. Lo que quedó tras las elecciones al parlamento de andalucía fue un presidente con margen reducido, un PP sin la palanca que quería usar contra Sánchez y un escenario en el que la negociación, o una nueva votación, pasan a ocupar el lugar que el partido había reservado para la celebración. La respuesta ya está dada: Moreno quiere gobernar solo, y si no logra hacerlo, la repetición electoral deja de ser una teoría para convertirse en la última salida real.

