Lectura: Ignacio Garriga y Vox abren la puerta a pactos por políticas en Andalucía

Ignacio Garriga y Vox abren la puerta a pactos por políticas en Andalucía

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Vox salió de las elecciones andaluzas con 15 escaños y 576.635 votos, el 13,82% del total, y horas después del recuento dejó claro que no iba a centrar su negociación en cargos. dijo que el partido no pediría “sillones” y que hablaría de “políticas, de sentido común y de prioridad nacional”.

El resultado coloca a Vox como una fuerza potencialmente decisiva en Andalucía, donde el PP ganó con 53 diputados pero sin alcanzar la mayoría absoluta. La aritmética abre la puerta a un nuevo pulso político en la comunidad, aunque los de Garriga insistieron en que su mensaje no pasaba por exigir puestos en un eventual acuerdo.

Gavira defendió que Vox era “un partido fiable y predecible” y presentó la llamada “prioridad nacional” como un criterio para que los españoles vayan por delante en las ayudas sociales y en el acceso a la vivienda protegida. También la vinculó a más defensa del campo, del sector primario, de la agricultura, la ganadería y la pesca, además de menos impuestos, mejores servicios públicos y más seguridad y prosperidad en los barrios. Según explicó, eso “se puede poner en práctica” si se modifican los criterios y los requisitos para que los españoles sean los primeros en recibir ayudas y vivienda protegida.

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La posición de Vox en Andalucía no quedó aislada del resto del tablero territorial. En los últimos meses, el partido ha repetido en otras comunidades que su apoyo no se traduce automáticamente en reparto de poder, sino en negociación de políticas. En este caso, el mensaje llegó justo después de unas elecciones en las que la derecha llegó primera, pero sin la mayoría suficiente para gobernar por sí sola.

La tensión está en que Vox quiere presentarse como socio previsible sin renunciar a marcar el contenido del pacto. lo resumió el lunes en un audio remitido a los medios: el partido no iba a hablar de “puestos”, ni de consejerías ni de vicepresidencias, sino de un “cambio de políticas” y de “luchar contra la invasión migratoria que se promociona desde la Junta de Andalucía”. Esa línea endurece el tono, pero también confirma que la formación intenta convertir sus 15 escaños en influencia real sin asumir responsabilidades de gobierno.

Con 53 diputados, el PP quedó a las puertas de la mayoría y necesita despejar pronto qué margen tendrá en la Cámara andaluza. Vox, por su parte, ya dejó definido su precio político: no despachos, sino agenda. Y en Andalucía, después de esta noche electoral, esa diferencia puede acabar pesando tanto como los escaños.

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