La -7 siguió cortada este lunes por la tarde a la altura de Santa Margarida i els Monjos, en la provincia de Barcelona, después de que dos camiones chocaran y se incendiaran. El siniestro interrumpió la circulación en ambos sentidos y generó colas de hasta cuatro kilómetros en cada dirección.
Los Bombers de la Generalitat desplegaron hasta doce unidades para controlar el fuego, mientras los Mossos d'Esquadra mantuvieron un operativo para desviar el tráfico y facilitar el acceso de los equipos de emergencia. No se habían reportado heridos en el momento de redactar la información, aunque uno de los vehículos quedó completamente calcinado.
El accidente habría comenzado tras un roce entre los dos vehículos pesados. Uno de ellos transportaba aerosoles, y durante el incendio se produjeron explosiones, con columnas de humo visibles desde distintos puntos. La combinación de fuego, material inflamable y detonaciones obligó a cortar la vía y a activar de forma preventiva el plan Transcat en fase de alerta.
La incidencia se registró en el entorno de Vilafranca del Penedès, dentro del municipio de Santa Margarida i els Monjos, y mantuvo bajo presión a los servicios de emergencia durante buena parte de la tarde. Las autoridades recomendaron usar la N-340 o la C-32 como alternativas mientras duraran las afectaciones en la autopista.
El episodio dejó una imagen clara: una autopista estratégica para el tráfico de largo recorrido quedó bloqueada por un incendio alimentado por mercancía peligrosa, y la prioridad pasó a ser contener el fuego y vaciar la vía. Con el Transcat activado y la presencia de aerosoles en uno de los camiones, la reapertura dependía de que los equipos remataran el control del foco y aseguraran la zona.

