Un hombre fue asesinado este sábado por la tarde de un tiro en la cabeza en plena calle Mineria, en el distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona, cuando la zona estaba llena de peatones que paseaban a las siete de la tarde. La víctima, de nacionalidad española, tenía antecedentes por salud pública y por tráfico de drogas.
La escena quedó descompuesta en segundos. Numerosos testigos escucharon los disparos y algunos grabaron con sus teléfonos al hombre ensangrentado en el suelo, mientras un primer agente de seguridad ciudadana de los Mossos d'Esquadra intentaba reanimarlo con la ayuda de varias personas que pasaban por allí, sin éxito.
Al lugar se desplazó el grupo de homicidios de la región policial de Barcelona, mientras la policía científica preservó la zona y examinó el escenario en busca de imágenes e indicios. El caso se suma a otro episodio mortal reciente en Catalunya y vuelve a situar el foco sobre una cadena de tiroteos que en las últimas semanas ha dejado un reguero de violencia armada en la comunidad.
El pasado 14 de abril, un hombre de 44 años y nacionalidad serbia fue tiroteado por la espalda y en la cabeza en una terraza del Poblenou de Barcelona; murió días después en el hospital del Mar. El pasado 8 de mayo, otro hombre, también serbio, fue herido de gravedad en un tiroteo en Lloret. Ambos casos están vinculados a la guerra que las mafias de los Balcanes protagonizan en varios escenarios de media Europa, entre ellos Catalunya.
La calle Mineria, repleta de transeúntes un sábado por la tarde, fue el escenario de un nuevo aviso de que la violencia con armas de fuego ya no se limita a un ajuste aislado ni a una sola comarca. Lo que suceda ahora con la investigación marcará si este crimen se lee como otro episodio más de esa guerra abierta o como una pieza nueva de una trama que sigue expandiéndose.

