Sara Rubio conoció a Roberto Leal en una comida de la redacción de Antena 3, cuando ella tenía una silla libre a su lado y él estaba sentado enfrente. Lo que empezó como una charla de pasillo, con bromas y comentarios sobre sus acentos andaluces, acabó convirtiéndose en una relación que ambos sellaron con boda en 2015.
Leal la reconoció enseguida de la televisión y no tardó en acercarse. Le regaló un libro, la invitó a desayunar en la cafetería de la cadena y, con el tiempo, aquella cercanía fue creciendo entre partidas de billar, de dardos y mensajes discretos cruzados por la redacción. Lo que para muchos podía parecer una anécdota más de oficina terminó siendo el inicio de una historia sólida, vivida casi siempre lejos del foco mediático.
Antes de cruzarse con Leal, Rubio había dejado un trabajo que no la hacía feliz y se mudó a Madrid para estudiar un máster. En esa etapa también hizo prácticas en Antena 3, el escenario donde se cruzaron sus caminos y donde nació una relación que más tarde se afianzó con una boda en 2015. Tres años después nació Lola, y en 2021 llegó Leo, el segundo hijo de la pareja.
La historia cobra ahora interés porque Rubio ha contado recientemente cómo empezó todo, y lo ha hecho en una pareja que ha mantenido su vida privada alejada del ruido. En una televisión española tan expuesta a la exposición pública, el arranque de su romance en la redacción de Antena 3 funciona casi como una rareza: una relación nacida entre jornadas de trabajo, bromas compartidas y una complicidad que no necesitó escaparate para consolidarse.
Hoy, Roberto Leal y Sara Rubio llevan ocho años de matrimonio y dos hijos en común, Lola y Leo, como prueba de que aquella comida en la redacción no fue solo un encuentro casual. Fue el punto de partida de una relación que encontró estabilidad fuera de cámara y que, según el propio relato de Rubio, empezó con una silla vacía, una conversación ligera y la certeza de que algo acababa de cambiar.

