Las lesiones de Rodrygo y Estêvão reabrieron la puerta para que Neymar volviera al radar de la selección brasileña en un momento clave del calendario de Carlo Ancelotti. Lo que en febrero parecía cerrado ahora volvió a moverse, y la próxima convocatoria empieza a dibujar el mapa de la Copa del Mundo.
En febrero, Ancelotti no veía condición para citar a Neymar y entendía que el delantero todavía no tenía la intensidad física necesaria. Después, el jugador fue evolucionando y pasó a estar en el páreo. Ahora, con dos jugadores fuera por lesión, el escenario cambió otra vez y la discusión dejó de ser teórica: volvió a tocar la lista.
Rodrigo Mattos explicó que, si Rodrygo y Estêvão estuvieran enteros, Ancelotti no llamaría a Neymar. Su lectura es que la ausencia de esos dos nombres altera el tablero del técnico italiano, porque Rodrygo ocupa exactamente la posición que Neymar podría asumir en algún momento. La lesión de ambos no solo abrió una vacante; también obligó a repensar el armado ofensivo.
Mattos fue directo al resumir el punto de partida del entrenador. “Em fevereiro, ele [o técnico Carlo Ancelotti] não via a condição do Neymar em ser convocado”, recordó. Y añadió que el estado físico del atacante mejoró desde entonces. “Ele está melhor fisicamente”, dijo, al señalar que los datos enviados por el Santos a la CBF muestran una “quilometragem boa, de jogador normal”, y que hoy el jugador aparece “dentro de un nivel ok”.
Eudes Júnior coincidió en que las ausencias modifican por completo el panorama. Dijo que las lesiones “mudam o xadrez” para Ancelotti y remarcó que el técnico no confirma ni descarta a Neymar en ningún momento. Ese silencio, en este momento, pesa tanto como cualquier decisión, porque la próxima lista y la prelista del entrenador ya se leen dentro del camino hacia el Mundial.
La discusión, sin embargo, va mucho más allá de la simple disponibilidad. Julio Gomes sostuvo que la selección brasileña solo tendría posibilidad de ganar la Copa del Mundo si Neymar no fuera convocado. Para él, el problema no es apenas deportivo, sino todo lo que rodea al jugador. “O pacote Neymar atrapalha a seleção brasileira, tira foco, gera muitas distrações e isso no fim das contas pode ser a diferença de ganhar ou perder”, afirmó.
Gomes también cuestionó la compatibilidad entre el estilo que exige Ancelotti y el presente del delantero. Dijo que Neymar no consigue ofrecer la presión intensa que demandan los equipos del técnico, una exigencia que afecta especialmente a un grupo que, según el plan de trabajo, necesita once jugadores comprometidos sin descanso y, en ataque, cuatro hombres de frente capaces de sostener el ritmo alto.
Dentro de la CBF, PVC relató que escuchó que no haría falta armar un comité de crisis si Neymar finalmente es convocado. El comentario refleja algo más amplio: la posibilidad de su regreso ya no se trata como una catástrofe administrativa ni como una certeza, sino como una decisión deportiva que todavía está abierta. Y esa ambigüedad alimenta la expectativa en torno a la lista.
La pelea por el puesto quedó instalada porque el contexto cambió. Primero pesó la evaluación física negativa de febrero. Luego vino la mejoría de Neymar. Ahora llegaron las lesiones de dos piezas que empujaban la estructura ofensiva de Ancelotti. Con esos movimientos, la convocatoria de la selección brasileña dejó de ser un trámite y pasó a ser una prueba de cómo el técnico resolverá el rompecabezas antes del Mundial.

