La Comunidad Musulmana de Melilla pidió por escrito a las autoridades de España y Marruecos que coordinen medidas para acelerar el paso por la frontera terrestre que comparten, después de denunciar colas de más de 10 horas en ambos sentidos.
En una carta enviada a José Manuel Albares, la entidad expresó su “profunda preocupación” por la “grave situación que se vive diariamente en la frontera” y advirtió de que el problema puede empeorar dentro de aproximadamente un mes, cuando comience la Operación Paso del Estrecho.
La petición pone sobre la mesa una realidad que se repite cada día para miles de personas que usan Melilla como punto de tránsito hacia sus lugares de origen. Entre quienes soportan peor la espera, la comunidad citó a personas mayores, mujeres embarazadas, enfermos y familias con niños, atrapados durante horas en condiciones que describió como especialmente duras.
En su escrito, la comunidad señaló que la acumulación de personas y la “lentitud en los trámites” están generando “un importante malestar social y humanitario”, además de afectar a la convivencia entre ambos pueblos. También avisó de que, si no se toman medidas inmediatas, la situación podría agravarse “considerablemente”, con más esperas, aglomeraciones y dificultades humanitarias ya existentes.
Melilla, una pequeña ciudad española situada en el norte de África, comparte con Marruecos un paso fronterizo utilizado en los dos sentidos por quienes viajan entre ambos países. La Operación Paso del Estrecho mueve cada verano a trabajadores del Magreb que residen en Europa y regresan a sus países de origen durante la temporada vacacional.
La comunidad reclamó una respuesta urgente que permita agilizar el tránsito y garantice condiciones dignas y humanas para todos los ciudadanos. Con el inicio de la Operación Paso del Estrecho a la vista, la presión sobre la frontera amenaza con convertir una espera ya extrema en un cuello de botella todavía mayor.

