Barcelona venció 3-1 al Betis en el Spotify Camp Nou y cerró LaLiga en casa con todos los puntos. El partido dejó una escena que pesó más que el marcador: Robert Lewandowski jugó su último encuentro en ese estadio, salió en el minuto 83 y se fue entre lágrimas mientras la grada se ponía en pie para aplaudirlo.
Hansi Flick había salido con una alineación reconocible, con Joan García en la portería y Raphinha de vuelta en el once. A los cuatro minutos, el brasileño avisó con el primer remate serio del encuentro. Poco después, ya en la media hora, abrió el marcador con un libre directo que marcó el tono de una noche en la que el Barça nunca dejó de empujar. Al descanso, Pellegrini movió el banquillo con Isco y Bakambú, y Barcelona respondió con la entrada de Balde por Fermín.
Raphinha volvió a aparecer más tarde tras un error de Héctor Bellerín y puso el 2-0 en una jugada que pareció encarrilarlo todo. Betis recortó enseguida: Isco transformó un penalti para el 2-1 y devolvió algo de incertidumbre a un duelo que había perdido brillo competitivo, pero no carga emocional. Nueve minutos después, João Cancelo soltó un disparo desde fuera del área para el 3-1 y sentenció el cierre de la temporada como local.
El peso real de la noche estuvo en lo que pasaba alrededor del césped. El encuentro se describía como intrascendente desde el punto de vista deportivo, pero fue muy emotivo por la despedida de Lewandowski en el Camp Nou. El delantero tuvo su primera ocasión clara en el 83, la falló y enseguida dejó el campo por Casadó, en una escena que unió la ovación del público con la certeza de que se iba una figura central de la etapa reciente del club. Flick, además, había ganado hasta ahora todos los títulos de su palmarés con Lewandowski a su lado, un dato que ayuda a explicar por qué su adiós tuvo tanto peso en un partido ya resuelto.
Barcelona termina así la liga en casa sin ceder un solo punto, una marca que habla tanto de solidez como de control en su propio estadio. Lo que queda ahora no es una duda sobre el resultado, sino la imagen que deja esta noche: un equipo que cerró con autoridad y un goleador que se marchó entre aplausos, justo donde convirtió tantas veces el Camp Nou en un lugar decisivo.

